22 de marzo de 2014

TREVIÑO, UNA MANCHA EN EL MAPA

@JimmyTurunen

Hay una pequeña isla en la geografía española que no está rodeada de agua. De hecho, desde el espacio ningún astronauta de la Estación Espacial se atrevería a señalar la tierra y decir: “Mirad ahí está Treviño, una isla de fronteras regionales, competencias dudosas, donde la política solo estorba, el nacionalismo dificulta y los que lo sufren son los de siempre, los mismos”.



Sí, el astronauta, si la situación se diera, hubiera dicho antes de empezar “Houston” y lógicamente habría utilizado el inglés, pero es tan difícil que algo como esto ocurra, que imaginárselo con el Houston no daría más credibilidad a la frase. Los de la NASA no se interesan por problemas terrenales y menos los que involucran solo a dos regiones de España, Castilla y León y País Vasco.

El Condado de Treviño es una pequeña mancha en el mapa del País Vasco y una isla separada del conjunto de Castilla y León y la provincia de Burgos. Este territorio empezó a pertenecer a Castilla en el siglo XIII, durante el reinado de Alfonso VIII, hasta entonces era una fortaleza fronteriza entre Navarra, Castilla y antes los territorios árabes. En el siglo XV, Treviño se negó a entrar en la Hermandad de Ávila, entidad que puso las bases a la provincia vasca y desde entonces su existencia ha estado ligada Burgos y Castilla, pero con ciertos matices, debido a su singularidad.

De todas formas el nacionalismo nunca ha sido un argumento lógico, aunque sea un arma poderosa al hablar regionalismos, nacionalismo e incluso provincialismos. La historia nos engaña continuamente o al menos sus interpretaciones, siempre confusas y, en estos casos contadas de una manera interesada. Por todos los lados.

El Estatuto de Autonomía de Castilla y León, cuya última reforma data de 2007, no recoge ninguna posibilidad de independencia de territorios. Lo curioso del tema es que antes de la formación de Castilla y León, en 1940, el Gobernador Civil de Burgos permitió una consulta popular en el enclave sobre la anexión de Treviño a Álava: La victoria fue absoluta (98%), en pleno Franquismo. En 1980, desde la misma UCD, los concejales de Treviño pidieron la anexión del condado a Álava.

Pese a que la Constitutución reconocía el derecho de los territorios a agruparse libremente en comunidades históricas, el proceso no fue tan limpio y si como cuenta Enric Juliana se prohibió la formación de una región que acogiera toda la cuenca minera cantábrica, debido a la conflictividad laboral, un enclave castellano en el País Vasco se antojaba necesario. Política y nacionalismos ensuciando la vida de los que por condiciones territoriales y de servicios debían estar englobados en otra región.

La lógica es clara y para ella no hay que utilizar muertes, porque entonces no es lógica. Se tratan de diatribas administrativas y envidias en cuanto al estado de las infraestructuras y servicios. La educación, por ejemplo, sigue el sistema castellanoleonés por lo que el vasco no está incluido, idioma que, debido a la cercanía de la región con Álava, es hablado sobre todo por la población más joven del condado.

Burgos en el s XV


Desde Castilla podemos decir que el Condado de Treviño siempre ha estado ahí con Burgos como testigo. Que ellos mismos hace siglos rechazaron ser parte de Álava. Desde Treviño, dirán que esta plaza nunca se rindió ante un ejército castellano, que su capitulación fue por un tratado de intercambio de plazas entre Alfonso VIII y el Rey de Navarra. Pero la historia es algo con lo que cualquiera puede argumentar.

Hablemos de servicios, de trámites administrativos y relaciones de sus habitantes. Ahí está la respuesta, una que ahora las fuerzas políticas secesionistas (todas excepto PP, que alguna vez también se pronunció a favor) han decidido que debe darla el Congreso sin que ningún trámite pase por Castilla y León, que se muestra rotundo ante una posible negociación: NO.

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