18 de marzo de 2014

UCRANIA ES EL DIRECTOR SKINNER Y RUSIA SU MADRE

@buronejo

Como una tormentosa relación, que podría parecerse a la del director Skinner con su madre, donde la madre siempre ha hecho lo que ha querido con el hijo y lo ha manejado a su antojo, ahora que Ucrania por fin se ha hecho un hombre, sigue teniendo que vivir con el coñazo debe suponer tener a Rusia diciéndote todo el día al oído: "Dame Crimea. Haz esto. Haz lo otro. No vayas con esos". Siempre mediante amenazas económicas, por fin Rusia rebasó los límites de la soberanía ucraniana cuando envió las tropas a su territorio para quedarse Crimea, el objeto de la discordia, poniendo en jaque a la comunidad internacional.


Ayer, finalmente el 96,77% de los votantes crimeos votaron a favor de dejar de ser parte de Ucrania. Moscú ya ha pedido que la independencia se lleve a cabo cuanto antes. Pero más allá del debate sobre la legalidad y validez del aplastante referéndum, nada de este conflicto se entiende sin adentrarse un poco en la historia de esta península de 2 millones de habitantes, que nunca ha sido fácil ni cerrada a una etnia o a una única nacionalidad.

En los últimos dos mil años ha estado poblado por gentes tan dispares y de nombres tan raros como los cimerios, antiguos griegos, escitas, romanos, godos, hunos, búlgaros, jázaros, ucranianos, bizantinos, kipchaks y mongoles, por este orden, que se siguieron unos a otros en su intento por permanecer en la peninsula. Ya en el siglo XIII estuvo dominada por venecianos y genoveses. Acto seguido por los tártaros, que hicieron el Kanato de Crimea en el siglo XV. Por el Imperio Otomano hasta el XVIII, por el Imperio Ruso hasta el XX, y el soviético hasta 1991, cuando se creó la República Autónoma de Crimea integrada en Ucrania que ha durado hasta ahora.

Esto se da por su condición estratégica saliente dentro del Mar Negro, que sigue siendo un avispero que hoy separa entre sus aguas a países tan diferentes como Turquía, Bulgaria, Rumanía, Rusia o Georgia, con una intensa vida comercial y también militar.

La semana pasada, el parlamento de la República Autónoma de Crimea declaró su independencia de Ucrania de forma unilateral y planeó el referéndum que finalmente se ha hecho. Pero esto tampoco es algo nuevo en esta península.

Para hacerse una idea del caos que ha imperado siempre aquí basta ver las formas de estado que se han sucedido durante el siglo XX. Solo entre diciembre de 1917 y octubre de 1921 se pasó de formar parte de Rusia a ser: la Republica Popular de Crimea, la República Socialista Sovietica de Táurida, ocupada por Alemania, ocupada por la República Popular Ucraniana, a formar el primer Gobierno Regional Crimeo bajo el yugo alemán, el segundo Gobierno Regional Crimeano anti bolchevique, la República Socialista Soviética de Crimea, integrarse en el Gobierno de Rusia del Sur, a ser gobernada por el Comité Revolucionario bolchevique y convertirse finalmente en la República Autónoma Socialista Soviética de Crimea entre 1921 y 1945, que pertenecía a Rusia. Basta ver esto para darse cuenta de que este territorio no es como otro cualquiera.


Tras la II Guerra Mundial, la Rusia de Stalin decidió quitarle la condición de república autónoma y la hizo Oblast (provincia) de Crimea debido a su colaboración con la Alemania nazi. Tras esto hizo deportaciones en masa de minorías que llevaban siglos en la península, especialmente los más de 200.000 tártaros que transladó a Asia Central en un proceso que se llamó Sürgün, así como griegos, armenios o búlgaros. El territorio se repobló con rusos. Fue en este tiempo cuando se convirtió en un lugar basado en el turismo donde los trabajadores rusos iban a veranear. Pero más importante para Moscú y clave de la disputa es que Sebastopol era y sigue siendo desde el siglo XVIII base de la Flota del Mar Negro, un importantísimo enclave militar de los rusos en este mar. De esta manera se entiende el interés ruso en la zona.

Pero lo más extraño y la causa directa del conflicto llega cuando el recién llegado Secretario General de la URSS, Nikita Jrushchov o Kruschev, decide en 1954 "regalar" Crimea a la RSS de Ucrania, que como se ha comprobado, fue un fallo que posiblemente habría evitado lo que hoy estamos viendo. Según el Pravda, el diario oficial soviético, se decidió de mutuo acuerdo entre Rusia y Ucrania debido al "carácter integral de la economía, la proximidad territorial y las relaciones económicas entre la provincia de Crimea y la República de Ucrania". Obviamente los habitantes seguían siendo rusos, simplemente cambió la titularidad de su gobierno.

Las tensiones comenzaron de nuevo cuando la URSS se separó y Rusia quiso volver a controlar Crimea, puesto que la economía ya no era integral, y quiso que le devolvieran el regalo. En 1992, Moscú eliminó legalmente el decreto de 1954 por el que Crimea pasaba a Ucrania, y el gobierno autónomo crimeo proclamó su independencia y la creación de una república propia, así como la primera Constitución de Crimea. Bastante similar a lo que ocurre hoy. Sin embargo, Ucrania lo anuló todo y siguió manteniendo el territorio en un régimen especial de cierta independencia, bajo el nombre de la República Autónoma de Crimea, que siguió hasta ahora, con tensiones constantes de anexión a Rusia e intentos fallidos de restablecer su constitución.

Sebastopol, por su parte, siguió siendo controlada por Moscú debido a las bases, aunque en 1997 se llegó al acuerdo por el que se reconocía a la ciudad como ucraniana pero con las bases rusas a cambio de 100 millones de dólares anuales.

Por otra parte, en 1991 los tártaros deportados comenzaron a regresar a la península, volviendo a surgir el problema étnico. A día de hoy, se cree que la población de Crimea está compuesta por un 58% de rusos, un 24% de ucranianos y un 12% de tártaros.


Por tanto, tras las famosas revueltas que comenzaron el diciembre pasado contra el presidente pro Rusia Yanukovich, tanto el gobierno y buena parte de la población de Crimea como Putin vieron una nueva oportunidad de anexión a Rusia, como llevan intentando todo este tiempo. Como vemos, muy a contracorriente de la Ucrania occidental, que hizo marcharse a Yanukovich y mira con recelo a Moscú, que más de 20 años después de la disolución de la Unión Soviética sigue dominando Kiev.

Ahora tras el referéndum con el aplastante "sí" por la independencia y la presión de las tropas de Putin, no será difícil que finalmente Crimea vuelva a Rusia, distanciando mucho más a Moscú y Kiev. Con lo intensos, dominantes, pesados que son los rusos, como buena Señora Skinner, difícilmente pararán hasta que sea suyo lo que tanto quieren. Y si se lo da, por lo menos Ucrania se ahorraría el esfuerzo económico, político, social, de seguir intentando mantener a Crimea, y podría reconducir su política, empezar de nuevo y decidir su futuro y si sigue con la oreja pegada a mamá o se va y hace amigos por el mundo, lo cual tampoco le asegura nadie que vaya a ser mejor que las calientes faldas de su madre.

1 comentarios:

Obama dijo...

¡Estos son los análisis que me gustan!

Te haré llegar un cheque. Gracias por tus servicios. Un saludo.

Obama xoxox.

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