14 de marzo de 2014

UN AÑO DESPUÉS DE LA RENOVACIÓN

Clara I. Bozal Caro/ @ClaraBozal

Un año. 365 días. No ha necesitado más tiempo para demostrar que es un Papa diferente. En realidad, su carácter austero y rompedor ya quedó patente tras la fumata blanca. Jorge Bergolio se asomó al balcón de San Pedro con una vestimenta sobria, alejada del lujo que solían mostrar sus antecesores. Consiguió sorprender a todos sus fieles.

Después de un año ya podemos hacer un pequeño balance de la trayectoria de Francisco I como cabeza visible de la Iglesia. El resumen de estos doce meses es extremadamente fácil, ha marcado un antes y un después en el Cristianismo. Sus revolucionarios propósitos de hacer una limpieza y renovación de la Santa Sede han sido visibles en sus discursos días tras día. Por ejemplo, ha sido el primer pontícipe que ha condenado, y por tanto reconocido, los casos de pederastia dentro de la Iglesia o que ha demostrado su tolerancia ante el matrimonio homosexual.

La cercanía de Francisco I ha conseguido aumentar en un 2% el número de cristianos practicantes según el CIS. En una sociedad cada vez más empobrecida, se ha observado como uno de los sectores más ricos (la Iglesia) se ha moderado ligeramente. Posiblemente este sea uno de los factores del éxito del nuevo Papa, apreciado incluso por muchos ateos y no practicantes.


Algunas voces críticas señalan que la rompedora actitud de Francisco I será momentánea. Se ha temido incluso por su vida debido al empleo del Papa-móvil descapotable. Su abierto enfrentamiento con la Curia, debido a su interés en modernizar la Sede, también genera dudas sobre la continuidad del argentino a la cabeza de la Iglesia.

Ha pasado solo un año y el nuevo Papa ha demostrado ser de una madera diferente. Pero, ¿sobrevivirá mucho más en el cargo con la Curia en su contra? ¿Conseguirá la remodelación de la Iglesia que tanto persigue? Y no menos importante, ¿podrá recuperar la confianza de miles de personas que han visto abusos y excesos de la Iglesia mientras guiaban a sus fieles en la escasez?

2 comentarios:

Nicómaco dijo...

"El resumen de estos doce meses es extremadamente fácil, ha marcado un antes y un después en el Cristianismo"

Argumentos:

1. "Se viste distinto". Gracias, yo también.
2. "Condena la pederastia". (¿Es que acaso hay alguien que no la condene? Faltaba más, que no la condenaran después de miles de denuncias y procesos judiciales).
3. "Tolerancia homosexual" ¿cómo se traduce en la realidad del movimiento LGTB? Nada.
4. "Aumentan un 2% los cristianos practicantes" Un recurso estadístico, verdadero o no, bastante cutre.

Bueno, que así un poco en broma comentaba lo anterior, pero que lo que de verdad marcaría un antes y después progresista (que es lo que intenta argumentar el texto) sería que la Iglesia hiciera uso de la influencia política y económica que tiene, no ya en la base de la sociedad, sino en los círculos de poder en los que participa. Ésa presión marcaría un cambio estructural, que es lo que se debería analizar y no estas modificaciones insustanciales que se asemejan irrisoriamente a la descripción de un producto mercantil.

clara bozal dijo...

Pero por algo se empieza, que es a lo que me refiero en este artículo. Estoy de acuerdo, debe haber un cambio mucho mayor.

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