21 de abril de 2014

EL PROBLEMA DE LA MAYOR DEMOCRACIA

@JimmyTurunen

La democracia, esa bonita palabra griega, se instauró en España, por última vez en 1978. Desde entonces el pueblo tiene la oportunidad de elegir quién gobierna y, para impedir que unos y otros se excedan, este acto se repite cada 4 años. Sin embargo, el sistema teórico siempre funciona mejor que la práctica.



Que haya democracia no significa que gobierne el mejor de todos, sino el que más confianza transmita y más en estos tiempos donde la comunicación es un factor tan importante y las cubiertas pesan más que las páginas. Así, en cualquier pueblo cualquiera puede ser alcalde y en España tenemos a Rajoy, aunque esto requiera una explicación más profunda.

La política es algo largo y tedioso. Textos farragosos, discursos con diferentes mensajes, interpretaciones dispares y, como mínimo, las primeras cinco lecciones sobre El Arte de la Guerra. Las responsabilidades son tantas y la preparación tan dispar y variada que nuestro sistema perfecto (con permiso de los griegos) se enfrenta continuamente a la acomodación involuntaria de población y queda reducido a una oligocracia, la lucha por el poder empieza en el seno de los partidos.

Sí, la democracia puede derivar en una dictadura de partidos. La población, ante temas tan complejos como la política busca hacer un resumen de sus ideas y valores, así como los principios que cree que son más convenientes para su situación, después de hacer su propia teoría sobre el mundo perfecto vota al representante que más se adapta en este sentido. Ahora bien, a las próximas elecciones, las europeas se presentan más de 70 formaciones políticas, entre las que se encuentran partidos con representación en el Parlamento, coaliciones o partidos que nunca han conseguido representación e incluso grupos políticos recién creados. Esta situación en una democracia responsable supondría que la población se tendría que leer más de 70 programas electorales, conocer el mismo número de representantes – como cabeza de lista – y situar en su croquis de ayuda para elegir todas las posiciones políticas de los diferentes partidos. Un trabajo que muchas veces no tendrá recompensa, visto en lo que quedan resumidas las promesas electorales durante las legislaturas: Agua de borrajas.

Ante este problema hay una solución: evitar conocer todas las propuestas, buscar dos o tres opciones que representen la mayoría del espectro político y elegir entre ellas. Así se llega al bipartidismo, un sistema que tiende a fortalecerse y la democracia pierde representatividad.


Los partidos elegidos por la población para este sistema, luchan entre ellos en las elecciones generales y para ello eligen un representante para identificarse con la población, aunque en este punto es donde deciden las guerras internas, esas que Rajoy y Rubalcaba tan ferozmente niegan en sus partidos. La ideología en este punto es algo que forma parte de la identidad del partido, pero que se intenta ocultar, para así alcanzar el mayor número de votantes. Se crean así partidos cuyos votantes potenciales son todos, no se rechaza a nadie, como una escoba, que diría Panebianco.

Metidos de lleno en esta situación es difícil salir de ella. Lo más sencillo es que, ante el desgaste de poder, haya una renovación de principios y la marca de los partidos importantes cambie para volver a ser aceptada. Si no se produce desde dentro, otros partidos podrían ocupar el lugar en un arranque frenético y para el que es muy útil el populismo.




Podemos contar la historia de mil maneras distintas, pero no podemos evitar, que como en este caso se repita. Aunque busquemos una mayor participación y queramos participar incluso en la toma de decisiones dentro de los partidos con lo que se llaman Primarias Abiertas. Al final el resultado se repite. Votamos a lo que conocemos o nos interesamos por conocer, algo de lo que se ha quejado ahora uno de los círculos que forma el partido Podemos, dirigido por el politólogo Pablo Iglesias.

Se trata del Círculo de Murcia que en un breve comunicado ha criticado, con tono ligero, cómo los miembros más conocidos del partido apoyaron a un candidato sobre otro en las primarias. El proceso de selección de los candidatos a las elecciones europeas por el partido se anunció como un evento abierto en el que cualquiera podía escoger a su candidato por internet.


Pese a que las primarias de este partido han batido récords de participación, no ha habido sorpresas y los elegidos han sido los miembros más mediáticos y, por ende, más conocidos. Así también como aquellos a los que promocionaron los “líderes” de la formación. Las quejas pueden ser constructivas, pero el ser humano, sin importar ideologías, es cómodo y si la información depende de los que mandan, los que mandan serán a quienes se conozca. Podemos quejarnos de que llueva todos los días y referirnos a las nubes con las mejores formas posibles, pero el agua seguirá cayendo de la misma forma porque es primavera y porque si aún no ha quedado claro, cuando todo cambia no hay nada que no siga igual.

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