5 de abril de 2014

HISTORIAS DE UN TRANVÍA

@JimmyTurunen

Los tiempos cambian, las ciudades crecen, los medios de transporte están sujetos a mejoras, los planes urbanísticos se remodelan... Es algo inevitable y que acarrea considerables problemas, excepto cuando una buena idea decide reinventar lo que ya está hecho. Este es el caso de León y el proyecto para convertir Feve en un tranvía.



Feve (Ferrocarril Español de Vía Estrecha), empresa y modelo imperante en la cornisa cantábrica, desfasado por los costes de adaptación al ancho de vía universal y la lentitud de los trenes que en numerosos casos son más lentos y menos frecuentes que las líneas de autobuses, sigue siendo un importante activo para determinadas regiones y sus capitales. Este es el caso de León, donde la estación, Matallana, ha sido absorbida por la ciudad y ante ello el Ayuntamiento en 2007 planteó un plan de integración de Feve en la Ciudad, la idea, en la que se incluía el soterramiento, instaba a modificar las instalaciones para hacer del tren un tranvía.

La idea fue impulsada por el Ayuntamiento del PSOE a cargo de Francisco Fernández, el objetivo era el hacer de León una ciudad con mejores comunicaciones y más verde. Sin embargo sus propuestas desde 2007 se han encontrado con obstáculos insuperables. En principio se trataba de un ambiciosos proyecto que llegó a superar el centenar de millones de euros. Sin embargo, el concurso  abierto en 2009 quedó desierto, por lo que las expectativas bajaron y se planteó una unión entre Matallana y el centro, hasta entonces, mal comunicada y demasiado alejada. Además esta sería una forma de integrar el tren en una ciudad que ahora también espera al AVE.


Del ambicioso proyecto reducido a dos ramales que unirían las estación de Matallana con las universidades y los hospitales, hubo negociaciones y lavados de cara. Una vez rechazado el proyecto del primer concurso, el ministro de Fomento y el presidente de Feve se reunieron con el alcalde de León, cuando todos eran del mismo signo. El tranvía era el proyecto estrella del por entonces primer concejal, ya que en 2011 perdió las elecciones.

En 2009, antes de que se celebraran las elecciones municipales que supusieron la derrota del Partido Socialista en toda España (incluido León), se intentó retomar el proyecto, pero las denuncias, las prisas y una gestión defectuosa hicieron que las denuncias de vecinos poco de acuerdo con el proyecto prosperasen y paralizaran las obras tres días después de que se iniciaran. Vuelta a empezar.

Con Feve en crisis, debido a la coyuntura del momento, lo que llevaría a que fuera absorbida por RENFE y ADIF, se prosiguió tras el segundo Stop al proyecto, con las prisas acuciando a mitad de legislatura municipal. Sin embargo, el tranvía en León está condenado y si no se pudo activar a principios del siglo XX, cien años después tampoco.

Se inicia un nuevo proyecto cada vez menos ambicioso que prevé paradas intermedias para facilitar el tráfico urbano, se levantan los tramos de vía necesarios, pero el presupuesto no llega y se vuelven a bloquear las obras. El PSOE deja el Ayuntamiento en 2011 y el PP se encuentra 4 años después con que el Plan de Integración Urbana del Tren sigue estando en el aire y con más de una calle donde se pueden ver las vías levantadas. Un montón de parches impuestos sobre una buena idea arrastrada por la magnificencia de los que lo organizaron cuando las vacas aún estaban gordas.



Ahora, con un autobús urbano que conecta la estación de Feve con el centro, los trenes tradicionales se mueren aún más sin ver un futuro posible a su integración en la urbe. No olvidemos que fue en esa estación donde se conectó León con la economía minera y la línea que une esta ciudad con la más que conocida línea de La Robla-Bilbao. Otra cosa que se perderá por gente que sigue pensando que una buena gestión se hace con parches, chanchullos, proyectos precipitados y edificios que a falta de Guggenheims pueda diseñar Calatrava.

Siete años León lleva escuchando una promesa. No se trata de un tranvía, sino de la asimilación de Feve a la ciudad, un nuevo uso a unos trenes que muchos creían sin futuro. Por eso el 6 de abril se protesta contra la gestión de una obra que parece que no llegará a su fin. Unos dicen que son víctimas de gobiernos pasados; otros, ponen cara de corderos ante la crisis personalizada en los presupuestos de fomento. Pero quien realmente sufre, como siempre, es la población que ve aquí otro motivo para creer que hay quien se ríe de ellos, que en el único momento que importarán será en 2015 cuando vayan a votar.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por hacerte eco de esta noticia. La manifestacion fue un exito 15.000 personas aproximadamente en una ciudad de 130.000 personas es una cantidad importante. Pero tambien piensoque esto tenian que haberlo hecho cuando iban a quitar las vias .

Anónimo dijo...

http://www.diariodeleon.es/noticias/leon/leon-alza-tren_880642.html

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