7 de abril de 2014

POR QUÉ DEBEMOS QUERER A RAJOY

Alba R. Cougil / @albaherself

Aunque su dicción no sea la mejor, Rajoy es un dirigente que ha agraciado a los españoles con grandes frases, muchas de ellas sin trascendencia, es verdad, pero llenas de elocuencia y buenas intenciones.
Medidas como los recortes en materias sociales, subida de impuestosprivatización de empresas públicas, incremento del IVA, reducción de las prestaciones por desempleo o la supresión de pagas de Navidad a funcionarios; han dado lugar a un clima de descontento generalizado y desacreditación de la esfera política.

Flickr: Moncloa
Porque, en el fondo, Rajoy nos quiere, o eso busca transmitir - sin muy buenos resultados, claro -. Como él mismo reflexionaba tras su visita a Seúl en 2012, “En política no uno siempre consigue lo que se propone”. Mariano no es un gran orador, qué culpa tiene él, no todos pueden tener buenas cualidades para el arte del discurso.

¿Por qué echamos la culpa a Rajoy? El coruñés se ha convertido en el blanco preferido de las críticas, pero, al fin y al cabo, es la cara visible del Gobierno, no el único responsable de la toma de decisiones. Así que, por qué no, demos un respiro a Rajoy y, ya puestos, algo de cariño.

Pero hablemos de las citas célebres de Rajoy, porque en marzo de 2011, poco antes de recibir la investidura, comentaba lo siguiente a sus camaradas: Si en los seis primeros meses no me montan tres huelgas generales, no lo estaré haciendo bien” (fuente: El Confidencial). Visto desde la perspectiva actual, cuando a 6 meses de tomar la presidencia se convocan manifestaciones en la mayoría de ciudades españolas con más de un 50% de participación de la población y dos huelgas generales en el año siguiente, las más consecutivas en la historia de la democracia española, quizás es que Rajoy y su Gobierno no lo están ‘haciendo tan bien’. Dicen que a la tercera va la vencida.

Volviendo al tema de la retórica, España es de los pocos países europeos cuyo mandatario requiere de un intérprete allá donde va, aunque, él decía, “Estoy peleando duro para estudiar inglés. Le dedico tres horas a la semana y luego voy por ahí practicando en coches y aviones” . La pregunta inevitable es en qué aviones habla inglés, porque hasta donde sabemos, Rajoy se desplaza en las aeronaves oficiales acompañado de sus asesores y demás ayudantes. ¿Con quién hablará inglés Rajoy?

Fotografía: Alba R. Cougil
Pero nos quiere, busca el bien para el conjunto de los españoles, aunque las medidas que tenga que tomar para ello no sean siempre de su gusto ni el de nadie. Por ejemplo, la subida del IVA: “Yo prefiero no subir el IVA en 2013, pero también le digo que si en ese momento es bueno subir el IVA, lo haré, y haré cualquier cosa aunque no me guste y haya dicho que no lo voy a hacer” . Es decir, que las promesas electorales, bueno, ya se sabe, las promesas se pueden romper. Esto no significa que tengamos que dejar de creer en el Gobierno, no, que hace lo mejor para quienes les han dado su confianza en las urnas.

Un apunte positivo a Rajoy, por ejemplo, se recoge en la siguiente frase que pronunciaba en 2011; “Quiero decir sí a los chiringuitos. Nos gustan los chiringuitos. Queremos los chiringuitos. Forman parte de nuestro ser, y mientras este partido exista, habrá chiringuitos en Málaga y en Pontevedra también”. Una brava apuesta por el pequeño comerciante, hombre, que es lo que hace falta para reconducir la economía española. Además, él mismo ha realizado uno de los trabajos que más abunda en el país, la limpieza de escaleras – concretamente durante su servicio militar obligatorio en la Capitanía General de Valencia –, sabe lo duro que es el trabajo de la clase media.

En resumen, el presidente lo intenta, mal que bien, y su posición no es la más privilegiada. Demos una tregua a Mariano, que ha currado como el que más y puede que en 2015 ya nos deje. Siempre nos quedará su legado de frases célebres, que sin duda, algún día contribuirá a enriquecer el refranero español.
“Hasta un niño sabe que donde no hay no se puede sacar” Mariano Rajoy, el 24/2/2011 en el Congreso de los Diputados.

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