8 de abril de 2014

POR QUÉ A TODO EL MUNDO LE GUSTA HORA DE AVENTURAS

Cuando has visto varias series de Cartoon Network, llega un momento en que crees que ya nada puede sorprenderte: El laboratorio de Dexter y sus inventos raros, Código KND y su tecnología punta hecha a base de juguetes, Las macabras (y cínicas) aventuras de Billy Mandy… yo, personalmente, pensaba que nada podría superar a Chowder: esa serie animada sobre un aprendiz de cocinero en un mundo de criaturas-comida que lleva a cabo recetas tan absurdas como una lasaña cantarina. Y entonces, descubrí unos dibujos aún más extraños: Hora de aventuras.

Imagen: LanaandLara
Creación de los animadores Pendleton Ward y Mike Holmes, se estrenó en 2010 y ya va por la 5ª temporada. Desde el principio, se deja claro que nada en esta serie tiene mucho sentido: el argumento es, más o menos el siguiente:

Finn y Jake son dos amigos que viven grandes aventuras al estilo de Dragones y Mazmorras en la mágica tierra de Ooo; el primero es un niño que lleva espada y un peculiar gorro blanco, el otro un perro amarillo con capacidad de estirar indefinidamente su cuerpo. A esto hay que añadirle un montón de personajes de lo más variopinto: Una princesa científica hecha de chicle, un rey de hielo obsesionado con pillar una churri, una vampiresa que toca el bajo, una videoconsola mascota a la que le encanta jugar...

Todos y cada uno de los capítulos son de lo más surrealistas, nunca sabes con seguridad qué va a pasar a continuación. Por ejemplo, que después de que Finn salve a unos duendecillos del fuego, estos empiecen a destruir viejas. O que haya un universo alternativo hecho de almohadas. ¿De dónde sacan las ideas los guionistas?


Otra cosa particular que tiene la serie es la forma de hablar de Finn y Jake, salida directamente de los 80: “corta el rollo, tío” “dabuti” “qué movida”... así como las canciones aleatorias pero pegadizas. Sin embargo, lo que la convierte en serie de culto son las paranoias mentales de la trama como los capítulos con cambio de sexo de todos los personajes (protagonizados por Fionna y Cake), los mundos paralelos... y ya no digamos cuando descubres que la colorida tierra de Ooo es un mundo postapocalíptico que ha sobrevivido a una guerra nuclear. Todo esto hace que Hora de Aventuras haya enganchado más a los adultos que a los niños (como pasa con tantas otras series de animación).

HDA se ha convertido en un fenómeno de merchandising: ropa, accesorios, mochilas, figuritas, disfraces... además de que ya tiene su propia serie de cómics (que aunque buena, no supera a la serie ni de lejos). El objeto fetiche de los fans: el gorro blanco de Finn.


Así que si aún no has visto Hora de aventuras, coge a tus amigos y vámonos porque con Jake el perro y Finn el humano lo pasarás genial; como dice más o menos la canción que Ward compuso con su ukelele para los créditos de la serie.

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