14 de abril de 2014

QUIEN ESPERA DESESPERA

A pesar de la ayuda ofrecida a las mujeres maltratadas, la cantidad de vejaciones a las que son expuestas es cada vez mayor. El problema de todo esto puede ser que, quizá, no habría que ofrecer tantas facilidades. Sin malinterpretaciones, no es que no debiera de haber facilidades, sino que lo que no deberían existir son hombres que maltratasen. Así de claro, estamos ante una sociedad que nos lleva a la prevención, enseñando a las mujeres a no ser maltratadas en vez de enseñar a los hombres a no maltratar. 
Las cifras son sorprendentes. Un 33% de las europeas entre 18 y 74 años (unos 62 millones) ha sufrido algún tipo de abuso físico, el 13% de las españolas reconoce haberlo sufrido alguna vez en la vida y solo un 20% ha denunciado el caso, según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales. Que un tercio de las mujeres tenga que tolerar tales actos nos convierte realmente en animales. La mayoría recurren a la excusa del miedo. Tienen miedo a enfrentarse al problema, pero no a seguir padeciendo humillaciones y maltratos casi a diario.
Fotógrafa: Amparo Torres

Los teléfonos de ayuda a las mujeres que han de enfrentarse a este duro obstáculo no son siempre la mejor solución. De nuevo el miedo hace que esas mujeres rara vez recurran a este tipo de ayuda. Pueden pensar que llamar a ese teléfono no les va a solucionar la situación en la que se encuentran, o tal vez piensan que si llaman las consecuencias por parte de su pareja, si se entera, van a ser más graves.

En consecuencia, detrás de un problema que no se soluciona a tiempo siempre llega otro. Nos encontramos con las separaciones y los divorcios. Muchas mujeres no pueden separarse o divorciarse por culpa del trabajo, ya que actualmente los datos laborales no se encuentran en su mejor momento. Esto conlleva que no puedan tener un sueldo con el que mantenerse ellas mismas, dado que la situación de crisis en la que se encuentra el país ha agravado estas situaciones y las mujeres se han visto obligadas a permanecer con sus maridos si quieren tener un sueldo con el que vivir, al menos, decentemente. Problema en espiral.



Bien es cierto que lo primero que se nos viene a la cabeza cuando se habla de violencia de género son agresiones de hombres hacia mujeres, ya que las noticias que escuchamos o leemos en la mayoría de los casos tratan sobre mujeres agredidas. Pero no podemos quedarnos ahí… En el siglo XXI, por muy avanzados que nos creamos, también cabe decir que existen casos de hombres agredidos por sus parejas, siendo siempre un número más reducido. No obstante, debemos tenerlo en cuenta, ya que es muy fácil catalogar a los hombres siempre como los “malos”, echándoles la culpa, sin fijarnos que, en ocasiones, el sexo femenino también resulta poderoso, y no solo física, sino también psíquicamente.

 La violencia de género no es un tema de chiste, no debería incluso ni ser un tema, puesto que deberíamos concienciarnos más y hacer que todos estos casos pudiesen desaparecer, ya que las cifras comienzan a preocupar. Ahora solo queda que mostremos esa preocupación.

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