18 de mayo de 2014

BANALIDADES EUROPEAS

@JimmyTurunen

El próximo fin de semana se celebrarán las elecciones al Parlamento Europeo, y nosotros los españoles elegiremos los 54 eurodiputados que nos representarán en Bruselas. Por número de representantes nuestro país ocupa el quinto puesto, sin embargo los eurodiputados no se agrupan por nacionalidades, sino por ideología. Los dos mayores grupos son el Partido Popular Europeo que preside Joseph Daul y lidera Durao Barroso; y el socialdemócrata presidido por Hannes Swoboda y donde se localiza el PSOE; también hay otros grupos menores que representan un espectro tan amplio de ideologías que incluye a euroescépticos.



El mandato de un eurodiputado dura cinco años y aunque parezca que solo sirve para generar gastos y que políticos con limitada proyección puedan viajar en clase bussiness, cada legislatura avanza en sus competencias. En esta ocasión elegirán al presidente de la Comisión Europea, el órgano que propone la legislatura y aplica las decisiones tomadas (Ejecutivo), en este sentido, su presidente asume el cargo de representar a la UE.

Por su parte el Parlamento Europeo, único órgano elegido directamente por los ciudadanos, tiene dos funciones principales, además de designar al presidente de la Comisión: aprobar el presupuesto de la UE y efectuar el control democrático sobre el resto de los órganos de la Unión. Aunque, por ejemplo, en el primer caso para el desarrollo de normativas y reglamentos el Parlamento solo puede, tras una votación obligar a tratar el tema a la Comisión. Como recurso ante esta desventaja, lo que puede hacer el Parlamento es presentar una moción de censura contra los comisarios.

Ni aborto, ni herencias recibidas o dilapidadas, ni parados, ni los deberes que siempre hay que hacer antes en casa, porque en este caso los elegidos se irán fuera. Los temas de la campaña electoral, tal y como se reflejó en el debate electoral mantenido por Elena Valenciano y Arias Cañete se centró en tantos asuntos, como ninguno que tuviera una relación directa con el cargo al que se presentan. El resultado es obvio.

La última encuesta antes de las elecciones realizada por Metroscopia para El País demuestra que Europa sigue perdiendo votos. Se estima una participación entre el 40 y 43%, incluso menor que la de hace cinco años, cuando menos de la mitad de los españoles votaron (46%). No es de mucho extrañar, cuando este fenómeno se produce en toda Europa salvo en países como Bélgica o Luxemburgo donde es obligatorio votar, pero tampoco es algo que podamos decir que nos han impuesto desde Bruselas, porque en nuestro derecho al sufragio no caben sus presiones.

Sin embargo, si tenemos en cuenta que la mayoría de personas para votar tiende a hacer un esquema con las posturas de ambos candidatos, podemos darnos cuenta de que lo que nos presentan no vale para nada. En un futuro no muy lejano las españolas tendrán que volver a ir a Londres a abortar, pero esto no corresponde a Europa. La campaña electoral ha vuelto a convertir el debate político en la típica pregunta sin solución para un niño:



Las elecciones europeas en España son las únicas en las que todo el país funciona como una circunscripción única y muchos partidos nacionalistas buscan refugio en coaliciones mayores. Poca información disponible y asuntos más sencillos, pero menos relevantes. Lo que importa es utilizar los resultados como un sondeo de los que puede pasar el próximo año.

El euroescepticismo aumenta como consecuencia de que los recortes parecen venir obligados de Europa, por un presupuesto que aprobaron a quienes hace cinco años que elegimos. Cuando algo funciona mal, siempre tenemos Europa, aunque España haya sido el país más subvencionado por la Unión Europea, pero con la incorporación de las antiguas Repúblicas Populares parece perder este pues. Desde luego que el aborto le importa más a Valenciano y que la gestión financiera del país haya sido mejor con el PP parece ser el eslógan de Cañete. La verdad es que tampoco nos importa mucho, ayer el Tata no sacó a Xavi y tiro la liga. Las penas con asados son buenas y las banalidades en debates más entretenidas.

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