2 de mayo de 2014

"EL CÓMIC ES UN BUEN MEDIO PARA TRATAR LOS TEMAS PERIODÍSTICOS"

@lestrangenfant 

Paco Roca es ilustrador, autor de cómics y ha trabajado en publicidad y prensa. Valenciano de nacimiento empezó publicando en la revista El Víbora y ha publicado álbumes como La cúpula, El juego lúgubre, la Alhambra, Las calles de arena... Fue ganador del Premio Nacional del Cómic en 2008 por su obra Arrugas, que ha sido adaptada además a película, y ahora está colaborando con la ONG Oxfam Intermón en la iniciativa Viñetas de Vida.

Hablamos con él en la Feria del Libro de Valladolid.
 
Foto: Juan Carlos Castro
¿Por qué decidiste unirte al proyecto Viñetas de vida?

Por dos motivos, personal y como autor. Como autor,  porque me parece muy interesante el utilizar el cómic para otra cosa que no sea únicamente o puramente la ficción y poder contar más como un periodista, más ver el trabajo de las ONG's y luego intentar transmitirlo. Me apetece mucho ese camino didáctico del cómic. Y luego también por el tema personal, porque me interesa saber adónde va ese dinero, tanto el que damos a las ONG's como el que los gobiernos envían a la ayuda para la cooperación. 

También, conocer cómo viven otras sociedades; me gusta viajar y esta era una oportunidad perfecta para poder ver desde los ojos, está claro que siempre eres un turista, un poco más de la cooperación, ver cómo es la vida en un país que no es que esté lejos de España pero que sí es muy diferente al español.

Y ¿cómo te ha afectado?

Pues por un lado te afecta positivamente,  siempre te enriquece ver otras formas de vida y con lo que la gente se puede valer, con poco, en uno de los pueblos había unos niños que compartían zapatillas, iban jugando cada uno con una zapatilla en mitad de un pedregal ardiendo. Y te das cuenta de muchas veces lo poco en sí que se necesita para vivir o para, no ser feliz, pero bueno, llevar una vida y de todo lo que nosotros vamos cargando una cosa sobre la otra y de lo que acabamos siendo dependientes.

Por otro lado, ves lo bien que funciona la ayuda, la cooperación, en todos los sentidos. Y por otro, también, vuelves un poco con la idea de lo difícil que es solucionar las cosas si no se mira mucho más allá de los simples parches humanitarios y lo importante que es crear todo un desarrollo en un país. Y, sino, eso al final es poner parches en algo que va a acabar deshinchándose.

Hablamos de uno de tus cómics, Memorias de un hombre en pijama. El sueño de tu infancia se cumple con este cómic, trabajar en casa y en pijama ¿no te has aburrido todavía de estar en casa?

La verdad es que últimamente cada vez estoy menos en mi casa porque me paso casi todo el tiempo viajando y el pijama se queda en la maleta. En cierta forma, estoy feliz porque puedo dedicarme o puedo vivir de lo que siempre me ha gustado que es hacer cómics y puedo hacerlos al ritmo que yo quiero; que sería, para mí, lo que simboliza estar en pijama, lo cual es como una relajación y es un poco vivir sin tener que hacer concesiones a nadie ni sobre los temas que tocas ni con el tiempo que le dedicas a hacerlo. Pero también es verdad que últimamente lo uso menos de lo que quisiera.

El protagonista (se supone que es una obra autobiográfica), ¿cuánto se parece a ti y cuánto no? ¿Cuánto tiene de ti?

Bueno, tiene mucho de mí, pero también es verdad que es un personaje que utilizo y que me sirve un poco para distanciarme de él: cuando me interesa soy yo y, cuando no me interesa, lo distancio un poco. 

Pero lo curioso de todo esto es que, al final, se van mezclando las dos cosas; lo que yo creo en el personaje, que en un principio no soy yo aunque comparte muchas de mis cosas, sería como mi alter-ego o algo así; pero según le voy haciendo cosas la gente reacciona ante ese personaje y a mí me trata como si fuese el personaje. 

Si yo en una página digo que no tengo un pijama para recibir, pues a las pocas semanas me llega un paquete con un pijama elegante. Si cuento que no quiero regalos de los ayuntamientos y que prefiero el ron, cuando llego a un sitio me regalan como broma una botella de ron, con lo cual acaban mezclándose realidad y ficción. Se va mezclando todo porque yo he creado al personaje pero el personaje empieza a alterarme mi forma de ser y cómo la gente me percibe.

Sobre el cómic Arrugas, ¿cómo te documentaste para escribirlo y dibujarlo, te basaste en historias o personajes reales?


Sí, quería contar la historia de la vejez pero necesitaba un sitio en el que pudiese contar una historia más coral y muchos tipos de vejez y hablar sobre todo del tema de la soledad y me pareció que el ambiente perfecto para hacerlo era una residencia de ancianos pero, como nunca había estado en ninguna o había estado alguna vez de paso, pues había que documentarse. 

Entonces durante alrededor de medio año estuve visitándola de vez en cuando acompañando a amigos que eran enfermeros o a familiares que tenían a alguien allí o a algún amigo que tenía a su padre, o lo que fuese, y con todas esas historias empecé a crear el guion de Arrugas. Me di cuenta de que no había mucha necesidad de inventarse nada, porque todo estaba ahí. Simplemente lo que hacía era  recoger varias anécdotas sobre Alzheimer, por ejemplo, y meterlas todas ellas en un personaje y otras historias las metía todas unidas para crear otro de ellos. Más o menos fue esa la documentación.

¿Y cómo fue la experiencia de llevarlo a una película?


Fue curioso porque,  cuando estás haciendo un cómic normalmente sueles trabajar siempre solo y dudas de cuál es el mejor camino, de si esto debería hacerlo así, si este personaje tiene que estar aquí o en otro sitio. Sin embargo, una película es el trabajo de mucha gente y si todo va bien creo que, con el caso de Arrugas, todo el equipo más o menos íbamos remando en la misma dirección. 

Es muy bonito porque se va enriqueciendo la historia. De repente alguien dice “¿y por qué no contamos esto que puede venir muy bien?” o, por ejemplo, el trabajo de cada persona: del de los fondos, pues aporta también su parte. Sobre todo, la gente de la animación, los actores que pusieron las voces... todo ello va creciendo y va haciendo que tu idea crezca y se convierta en otra cosa, con mucho más matices. En ese sentido, la verdad es que fue muy interesante el trabajar con otra gente.

¿Harías más películas, de otros cómics?

Siempre que fuese como ha sido esta, sí. Con un buen equipo y teniendo un control total. Digamos que no es que sea un control total, en el cómic puedes hacer cualquier cosa, en el cine, en el mejor de los casos, puedes hacer cualquier cosa dentro del presupuesto que tienes. 

Con Arrugas teníamos libertad creativa total pero sujeta al dinero que teníamos, que eso también controlaba la creatividad, pero no teníamos a nadie que nos impusiese ninguna idea, ni que el final tuviese que ser de determinada forma o "no toquéis esto por tal" o... ese tipo de cosas, la verdad es que no lo tuvimos. Si todas esas circunstancias se volviesen a dar, la verdad es que sí.

Has publicado viñetas en revistas como la de El País ¿Cómo crees que se relaciona el cómic con el Periodismo?

En la mayoría de los casos siempre desde el humor, que me parece que está bien, es correcto y demás, pero me gustaría que hubiese alternativas a eso, porque yo creo que el cómic es un buen medio para tratar los temas periodísticos. De hecho, ahora acabo de trabajar para un periódico alemán haciendo justamente eso, un artículo serio sobre economía,  haciendo páginas de cómic para poder contar de otra manera lo que se narra en el artículo o apoyarlo con imágenes lo que se narra en el artículo. Yo creo que el cómic es un buen medio para el periodismo y que, a veces, es poco utilizado o únicamente para el humor.

Osea que ¿Se podría usar como medio de denuncia social?

Sí, se podría utilizar como una forma de explicar cosas complejas a veces, ¿no? Porque tienes ese poder de ninguna limitación como tiene el texto y ninguna limitación como tiene el dibujo, si unes las dos cosas, tienes ahí una gran posibilidad para utilizar cuando te conviene uno u otro: utilizar esquemas cuando te convienen, mapas, dibujos, secuencias narrativas o simplemente un párrafo de texto donde utilices la letra para contar algo. Yo creo que el cómic tiene todas esas herramientas, con lo cual tiene unas grandes posibilidades para contar cualquier tema y hacerlo además interesante.

¿Cómo ves la situación del cómic en España, ahora mismo?

Yo soy positivo, yo creo que está bien, todavía estamos lejos de tener cómics que vendan medio millón de ejemplares como ocurre en Francia, aunque no sean muchos, pero bueno, hay quien los vende. 

En España todavía creo que poco a poco estamos creando un tipo de cómics que vuelve a tener un contacto con el público en general como lo tenía el cómic en los ochenta o en la época de la edad de oro del cómic en los años cincuenta, cuando no había competencia de otros medios como la televisión pero yo creo que poco a poco estamos consiguiendo ese público, que es un público totalmente normal porque en otros momentos como en los ochenta pues era un público muy determinado, un público joven y mayoritariamente masculino. Ahora yo creo que tenemos un público igual menor pero mucho más amplio. Tenemos un público femenino que hasta ahora parecía que no existía y un público de todas las edades: desde jóvenes a adultos o a personas mayores.

Y ¿nos lo tomamos en serio en España el cómic o lo tenemos todavía como algo infantil?

Bueno hay de todo, ¿no? Pero yo creo que ya empieza a haber un gran sector que piensa que el cómic no es únicamente historias juveniles sino que pueden tratar cualquier tipo de tema. Yo creo que para eso ha ayudado mucho el premio nacional del cómic que consigue tener un gran impacto mediático y suelen ser siempre unas buena elecciones para un público general.

Ya que hablas del premio nacional del cómic, ¿crees que para ganarlo hay que escribir una “novela gráfica, adulta, seria...”? Creo que dijiste eso cuando ganaste el tuyo.

¿Dije eso exactamente? No, lo que pienso es que ojalá lleguemos a un momento en el que no sea así, osea, digamos que el cómic es adulto, entonces parece que tengan que ser historias así, que quede evidente que lo son. Vale, son sociales o hablan de un tema serio.

 Yo creo que todavía es un poco un complejo, que todavía queda mucho por hacer, pero estoy seguro que con el tiempo y cuando se normalicen las cosas, perfectamente puede tener cabida, bueno, y ahora también, ¿no? Pero parece que todavía hay  un cierto comentario de que tiene que ser de ese tipo pero ojalá lleguemos a un momento en que una historia de aventuras, si está bien hecha o un cómic infantil, por ejemplo, pueda ¿por qué no?, ser el premio nacional de cómic.

Y ¿cómo te sientes siendo uno de los pocos que tiene este premio?

Bueno, la verdad es que tampoco haces mucho caso de los premios, te olvidas también del premio. Sí que es verdad que en su momento te sirve de mucho. Para mí fue un atajo que de repente me puso en una posición en que todo lo que hacía tenía una gran repercusión y sigo teniendo un poco, cada vez que saco una novedad tiene un impacto, que eso es muy difícil con toda la cantidad de cosas que se hacen. 

Yo creo que los premios nacionales han conseguido que todos los autores tengamos un poco eso, que por lo menos dentro de cierta gente  haya tenido su repercusión, que sepan quién eres y que se vende lo que haces a partir de ahí y también hacia atrás; con lo cual la verdad es que no me puedo quejar pero tampoco le das mucha más importancia a estos premios, porque a veces puede ser también un ancla para tu trabajo porque te vuelves más conservador pensando en que has obtenido un premio por hacer determinada cosa con lo cual tienes que seguir por ahí o tienes que no defraudar a toda esa gente. Entonces acabas creando con menor libertad con estas cosas, tienes que usarlas cuando te interesa y olvidarlas a la hora de trabajar.

Acabando ya, ¿qué prefieres dibujar y escribir, realidad como el cómic Surcos del azar o fantasía como Las calles de arena?

Me gustan las dos cosas, también va por temporadas y ahora la verdad es que me gusta explorar ese camino del que hablábamos antes, de la realidad, que en muchos casos te das cuenta de que hay muchas historias que son interesantes y que se van a perder por mucho motivos; porque nadie las va a contar o porque a nadie le han interesado o por lo que sea y piensas que tú puedes contar esa historia y que llegue a la gente pero también me sigue apeteciendo hacer aventuras y demás.

 Pero en estos momentos lo voy dejando ahí a un lado y me gusta, de momento, prefiero seguir por este camino del realismo aunque bueno yo creo que, en el fondo, todas las historias tienen algo de fantasía, algo de humor, osea que aún moviéndome dentro del realismo intento que tengan algún otro componente.

Eso es todo, muchas gracias.

Un placer charlar contigo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Perdón, "ha publicado álbunes como..."? No he podido seguir leyendo.

Periodistillas dijo...

"Álbumes". Ya está corregido.
Por cierto, anónimo, qué lástima que no puedas leerte un artículo por una falta de ortografía. Ahora que ya está arreglado, espero que te sea posible.

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