12 de mayo de 2014

EL NACER DEL CHILE NUEVO

@Jimmyturunen

Algo en el mundo está cambiando o al menos, parece que un nuevo hombre intenta nacer entre la sangre del famoso cuadro de Dalí. Eva muestra el nacimiento al niño que se esconde entre sus piernas, porque a lo mejor algo sale mal y el nuevo hombre nunca sale; pero si en Chile se habla de reforma económica para poder continuar mejorando sus resultados, algo está cambiando. El podio en la economía latino americana ya no es suficiente, se habla de reducir la desigualdad.



La mano tapando la cara al origen de lo anglosajón, una grieta en mitad de América del Norte y la rodilla en el Caribe, no será una lucha fácil y aunque el titular de economía del país, Luis Felipe Céspedes, en una entrevista a El Economista no niega la dificultad de la campaña, también asegura que las estructuras macroeconómicas del país están preparadas para soportarlo. “Seguiremos entre los primeros países”, asegura.

La economía de Chile se basa en la exportación de materias primas como el cobre, pero la crisis en sus principales mercados ha propiciado que el país tenga que adaptarse a una bajada de los ingresos por estas operaciones, sobre todo, en estos momentos en los que la economía china, uno de los principales mercados del país andino, empieza a bajar el nivel de demanda.

La pierna del nuevo hombre naciente aleja Sudamérica de Asia y estira los mares. Una situación de tensión  e incertidumbre preside el doloroso cuadro que empezó en 1973 cuando Salvador Allende se borró el rostro en la Casa de la Moneda asediada por las tropas partícipes del golpe de estado de Augusto Pinochet.

Friedman
Del primer régimen comunista elegido democráticamente en el mundo a una dictadura militar, que pese a utilizar de papel de váter la carta de los derechos humanos hizo de Chile una de las economías más fuertes de la parte de Sur del continente americano. Ayudado por jóvenes formados en la Escuela de Chicago y capitaneados por Friedman. El régimen de Pinochet estabilizó la economía chilena mediante la liberación del mercado y formando unas estructuras sólidas que se han mantenido, pese a las crisis que han asediado la economía mundial desde entonces.


No hay reforma que no tenga su coste, hay que pagar con la destrucción del mundo ante un hombre nuevo, las medidas de los Chicos de Chicago supusieron un duro golpe para la sociedad chilena. El libre mercado protegido por el Estado y la dictadura produjo un importante incremento de las tasas de paro, ya solucionadas (6,1% en la actualidad) y centró la economía chilena en la exportación, diezmando e impidiendo una estructura productiva más diversa.

Los años 80 se recuerdan por los grandes resultados económicos y por el desempleo que se situó entre el 13% y el 20% de la población. Un efecto, que salvando las distancias, se puede equiparar con el que se está viviendo ahora en los países europeos debido a las medidas de recorte y flexibilización laboral tomadas, basadas en la misma filosofía.  Esta larga década (1976-1986) desestabilizó la sociedad chilena y generó grandes diferencias que aún no se han podido subsanar, en 2009, el Banco Mundial situaba el Índice de Gini en Chile en 52,1; mayor diferencia que la existente en China. Aunque este dato es secundario en 2010 el país andino se convertía en el primer sudamericano en ser miembro de la OCDE.

Medidas para que los buenos resultados retribuyan en la sociedad se han realizado tímidamente, debido a que estás supondrían encarecer las exportaciones. Ahora, pese a que pueda costar unos peores resultados, el cambio en el símbolo político del país ha devuelto con más fuerza a Céspedes a la cartera de economía y a Blachelett (Partido Socialista) a una presidencia conseguida por una coalición de partidos entre los que se sitúa el Partido Comunista.



“En 50 años Chile no ha cambiado el desarrollo productivo”, dice Céspedes a El Economista, que ve como las materias primas siguen siendo los productos chilenos más exportados. Pese a que esto haya contribuido a un crecimiento de la economía en los últimos años por los acuerdos comerciales con China. Sin embargo, el haber basado toda su base productiva en este punto ha llevado a un punto en el que una segunda vía de emergencia se antoja complicada. El objetivo de Chile ahora es cambiar de nuevo, para ello una sociedad más igualitaria y con mayor desarrollo en educación se antoja indispensable.

El mundo se deforma en el nacer incansable del hombre y una de las hendiduras de salida ahora está en el país andino. Llegará un momento en el que el niño geopolítico tenga que dejar de refugiarse en su mamá. Puedes basar toda la economía de un país en resultados, obviando las diferencias sociales que han entrañado su coste. Pero si no se hace nada las diferencias económicas se convertirán en una traba para el desarrollo de los chilenos que han visto como sus capacidades se ven mermadas por la desigualdad que se acentúa cuando solo el 25% del sistema educativo es financiado por el Estado.

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