27 de mayo de 2014

EL TEATRO DE LA CRUELDAD

@lestrangenfant 

El teatro de calle siempre es una aventura, nunca puedes estar seguro de lo que va a pasar. Lo que es seguro es que el buen teatro debe provocar una reacción en el espectador, sea cual sea esta. Si hay un estilo que sigue esta prerrogativa es el teatro de la crueldad de Artaud, que se basa en sorprender e impactar al espectador mediante situaciones inesperadas, así como en eliminar las barreras entre los actores y el público. La compañía La Fam  lo utilizó para contar una historia sobre la revolución y las miserias del ser humano, Marat/Sade, estrenada recientemente en el TAC de Valladolid [crónica].
Ya desde el comienzo, la obra resultaba inquietante: el público entró en un recinto vallado con dos escenarios, en uno de ellos tocaba un grupo formado por batería, bajista y guitarra. Por un megáfono se avisó de que la función iba a ser interpretada por seres marginales, la compañía no se hacía cargo de lo que pudiera ocurrir. Algún asistente decidió marcharse, por si acaso.
De pronto, como escapados de un manicomio, cinco personas vestidas de blanco aparecieron, completamente enajenadas. Desde lo alto de una plataforma, un hombre con capa lo observaba todo impasible: tras él podía leerse Aniquila la moral. Temet nosce. Una alarma suena y dos enfermeros salen a someter a porrazos a los locos. Comienza de verdad el espectáculo.
La obra de la compañía valenciana La Fam es una violenta adaptación del clásico Persecución y asesinato de Jean Paul Marat representado por el grupo teatral del hospicio de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade, Marat/Sade, para abreviar; escrita en 1968 por Peter Brook.  En ella, el Marqués de Sade dirige en el manicomio en que estaba interno una representación que narra el asesinato de Marat, revolucionario que colaboró a instaurar el Reinado del Terror y que murió en su bañera, apuñalado por Charlotte Corday.
En la versión de La Fam, además de diversas formas de espectáculo (trapecios, malabares de fuego...) cobra gran importancia la música en directo que refuerza las emociones, ya de por sí angustiosas y sustituye en gran parte a las palabras. También resulta interesante el papel del público que se encuentra continuamente en el medio de la acción y tiene que apartarse  para no ser aplastado por las plataformas móviles, para esquivar una cabeza recién cortada o para poder ver mejor a los actores, según el momento. La sensación de caos invade al espectador, que observa atónito y casi asustado durante la obra, especialmente en escenas tan sangrientas como la de la guillotina.

 Aunque trata una historia de la Revolución Francesa, los temas son atemporales: crueldad, odio, violencia, libertad, justicia... La Sociedad de hoy en día puede verse reflejada perfectamente: el pueblo oprimido que toma las riendas, la corrupción del poder. “Es una representación sangrienta del sufrimiento del ser humano que plantea la duda de si la verdadera revolución se da cambiando la sociedad o cambiándose a uno mismo.”, explica en su Facebook la propia compañía.
Marat/Sade es, en definitiva, una obra que no te deja frío. Y al fin y al cabo, el mejor teatro es aquel que te impacta, como ocurre también en otras formas de arte, ya sean películas, cuadros, libros, performances... todo aquello que no te deja indiferente, sino que te hace sentirte extraño en un principio, y que al final te mueve a reflexionar.

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