24 de mayo de 2014

LA SOCIEDAD DEL MACHISMO

@JimmyTurunen

Hay quien dice que las diferencias entre hombres y mujeres están totalmente solventadas y que si no es ya, habrá un momento en los próximos años en el que esto se cumpla, pese a que haya curas dispuestos a ponerlo en duda y las películas Disney sigan siendo clásicos cinematográficos. Hay cosas en las que no se puede intervenir.



Sin embargo los datos y las estadísticas siguen diciendo otra cosa. Las mujeres son las principales denunciantes de violencia de género, un fenómeno que además de poderse asociar a la desconvivencia tiene unos importantes y fundamentales rasgos misóginos.

Según los datos de Registro central para la protección de las víctimas de la violencia doméstica y de género, órgano del Ministerio de Justicia y que ha publicado el INE, el número de órdenes de protección y de medidas cautelares descendió en 2013 un 6,3%  respecto a 2012. Un dato positivo si no se menciona que se trataron de 27.017 mujeres más en una lista, que destaca a las 12.723 que a principios de este año se reconocieron en riesgo por este motivo.



Podríamos pensar que los datos conducen a equívoco. Son muchas las mujeres que no denuncian, algunas veces el juez no concede ninguna protección a la víctima. En algunos casos ya que esta no se produce en el ámbito familiar, la prostitución es un ámbito que algunas asociaciones feministas proponen que se incluya.

La sociedad sigue siendo machista y esta no es una sentencia injustificada, ni un axioma que en unos días se demostrará falso. El INE destaca que fuera de las órdenes de alejamiento el Registro Central contabilizó a 31.612 mujeres víctimas de violencia de género y doméstica. Este segundo dato es aún más relevante ya que contabiliza a mujeres y a hombres como víctimas que han conseguido una orden de alejamiento o medidas cautelares por la aplicación del artículo 173 del código penal.

 El que habitualmente ejerza violencia física o psíquica sobre quien sea o haya sido su cónyuge o sobre persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o sobre los descendientes, ascendientes o hermanos por naturaleza, adopción o afinidad, propios o del cónyuge o conviviente, o sobre los menores o incapaces que con él convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del cónyuge o conviviente, o sobre persona amparada en cualquier otra relación por la que se encuentre integrada en el núcleo de su convivencia familiar, así como sobre las personas que por su especial vulnerabilidad se encuentran sometidas a custodia o guarda en centros públicos o privados, será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de dos a cinco años y, en su caso, cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por tiempo de uno a cinco años, sin perjuicio de las penas que pudieran corresponder a los delitos o faltas en que se hubieran concretado los actos de violencia física o psíquica.

Se impondrán las penas en su mitad superior cuando alguno o algunos de los actos de violencia se perpetren en presencia de menores, o utilizando armas, o tengan lugar en el domicilio común o en el domicilio de la víctima, o se realicen quebrantando una pena de las contempladas en el artículo 48 de este Código (alejamiento) o una medida cautelar o de seguridad o prohibición de la misma naturaleza. (Código Penal. Art.173.2)


2.635 hombres y 4.425 mujeres los datos en cuanto a víctimas resultan reveladores, además en una población como la nuestra donde la proporción por sexo de la población está bastante igualada e incluso es favorable para las mujeres por décimas (50,58% / 49,42%). Habrá quien esgrima el hecho de que los hombres no denuncian, aunque haya también una importante bolsa formada por mujeres: Solo 11 de las 54 mujeres muertas en 2013 por violencia de género presentaron denuncia, según el Poder Judicial.  Además en este sentido el dato de las muertes, factor innegable, también juega en contra del argumento: 7 hombres, 62 mujeres en 2011.



No vamos a negar que es positivo que las denuncias, las órdenes de alejamiento y las víctimas mortales por estos menesteres se reduzcan. Es algo positivo, aunque sea levemente. Eso sí, eso no nos hace una sociedad menos machista, el objetivo final. ¿Te reirías si tu mejor amigo te dijese que su mujer lo maltrata? Eso también es machismo, el mismo que ha matado a ese medio centenar de mujeres y satura los juzgados con denuncias.


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