27 de junio de 2014

EL VINO DE LA N-122 Y SUS AMIGOS

Alejandro Andrés/ @alexrubio92

Un paso adelante en el anteproyecto de la A-11, la conocida como Autovía del Duero, que conectará Valladolid con Soria. Fomento ha dado el visto bueno a la obra en su tramo más conflictivo, ese que lleva parado desde principios de siglo por los síes, los noes, y los ahora me viene mal por el presupuesto. Ya está decidido: entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba, la nueva autovía pegará el salto al río y transitará por la zona norte del Duero.


Según Fomento, este trazado, que revitaliza el proyecto y lo vuelve a meter en agenda, es el mejor para que la nueva calzada no afecte a los viñedos que arropan la antigua N-122. Las grandes bodegas que se ven desde la carretera que recorre desde Sardón a Peñafiel tienen mucho más poder que otros vinateros. Porque a ver si se creen que al otro lado del río no se van a tener que llevar cepas de Olivares o Valbuena.

BOE del 15 de agosto de 2012 

Pero vayamos a los costes. Fomento, que en este caso ha tenido mucho cuidado a quién expropiar, dispone de 169 millones de euros. En total, casi 5 millones de euros por kilómetro construido, frente a los 4 por kilómetro que supone la variante de Aranda de Duero de esta misma autovía, o los poco más de 3 millones por kilómetro que cuesta la unión entre las variantes de Aranda y de Langa de Duero. Los cuatro millones por kilómetro es el coste que se suele extender por todo Castilla, debido a la geografía del territorio.




Y ahora nos tiene que parecer bien que la conexión entre Tudela y Quintanilla de Arriba se haga siguiendo los intereses de unos pocos. Mientras Soria se desangra hacia Zaragoza, Castilla y León no ha sabido hacer los deberes a tiempo para que aquella provincia sea más nuestra que aragonesa. Y tenemos que aceptar este proyecto porque la autovía que debía unir la tierra donde vivió Machado con la de Delibes lleva demasiados años de retraso. Otro ‘no’ sería apartar definitivamente a los pocos sorianos que quedan de la Comunidad a la que pertenecen.


Porque las comunicaciones para la población lo son casi todo. No podemos pretender que los cerca de 5.000 vehículos que en 2012 pasaban por estas vías diariamente sigan yendo por esta carretera. Por cifras similares, y con menor necesidad, se hizo la autovía Valladolid-Cuéllar-Segovia. Ahora que la exposición de Las Edades del Hombre está en Aranda, la villa de la Ribera del Duero sigue distando de Madrid casi el mismo tiempo de viaje que de Valladolid (pese a que llegar a la ciudad del Pisuerga supone 60 kilómetros menos que a la del Manzanares).

Mientras, pese a la necesidad de conexión que demandan todos los pueblos de la Ribera del Duero para vender sus recursos, más de una década después de que comenzasen las obras, sigues rezando para que no te toque un camión el día que viajas por ahí. Más de 1.000 vehículos pesados circulaban en 2012 por la carretera que une Castilla y León con Cataluña. Una vía que, de hacerse doble y con la importancia estratégica que tiene, situaría a Soria y a Aranda como puntos clave.



Por eso, y porque nada lo impedirá, las bodegas grandes que se opusieron a que la N-122 fuese una de las dos calzadas de lo que será la A-11 han ganado a los intereses de la mayoría. Los costes, que los pagaremos entre todos, y el retraso en la construcción de la vía no han sido suficientes para que esos vinateros que están junto a la nacional desde Sardón hasta Quintanilla de Arriba hayan cedido. Al final, como se ha demostrado, las cepas del norte del Duero tienen menos amigos que las del sur. 

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