28 de octubre de 2014

LA SOMBRA DE GRANADOS TRAS EL TAMAYAZO

Juan Carlos Castro

“Siento profunda vergüenza y pido perdón a los ciudadanos”, así de rotunda se mostró Esperanza Aguirre ante la detención del que en otros tiempos fuera su número dos Francisco Granados. El hombre que, cuando la zona Sur de Madrid era feudo socialista, consiguió una alcaldía para el PP, aplicó allí sus conocimientos bursátiles, que para los más versados en el tema tienen como base el saber localizar en un mapa Suiza.



Granados fue compañero inseparable de Aguirre y esta le encargó investigar el caso que hizo que la popular pudiera acceder a la presidencia de la Comunidad de Madrid, el famoso tamayazo, una operación política que aupó a Condesa de Bornos al puesto de presidenta.

Sí la ascensión del PP en la autonomía no fue clara, ya que se debió a la deserción de dos socialistas que habían sido elegidos días antes de la votación en la que Aguirre en 2003 se proclamaría presidenta.

La palabra 'tamayazo' viene de la fusión del nombre de uno de los socialistas que desertó, Eduardo Tamayo, y la palabra 'pucherazo'. El encargado de esta investigación fue Granados, un hombre que está acusado de llevarse pequeños porcentajes en las operaciones de construcción que realizaba, la mano derecha de Esperanza Aguirre, que si bien, en sus declaraciones, dice haber desconocido las actividades de su antiguo compañero. Con el perdón no le vale después de haberle asignado tareas tan importantes.

Granados presidente de la comisión que investigó el tamayazo no encontró ningún indicio de que el PP o cualquier otro interesado en alejar al PSOE del poder hubiera podido comprar las voluntades de los dos socialistas que en la votación de investidura rompieron con su formación pasaron a formar parte del Grupo Mixto. Así la única explicación viable al asunto fue la división interna en el PSOE, aunque posteriormente aparecieron datos que hacen sospechar que la gabardina y la pipa de Shelock Holmes no le sentaban tan bien a Granados como los negocios con los constructores.



A nadie le gusta replantearse una partida cuando vas ganando, pero cuando juegas al ajedrez hay que controlar todas las fichas, no solo las de tus rivales y la presencia de Granados como número dos de Esperanza Aguirre enturbia toda su mandato desde el inicio y hasta el final, cuando sonó como posible sucesor de la condesa. Por eso, cuando Aguirre como Presidenta de PP de Madrid se personó ante los medios, solo podía sentirse avergonzada. El perdón nunca será suficiente porque su mandato quedará ya siempre en cuestión, por haberse acompañado de un hombre al que la misma Suiza señaló.

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