16 de octubre de 2014

¡QUÉ GRACIOSOS LOS NIÑOS QUE SALEN EN LA TELE!

@criiispalacio


Hemos visto pasar a lo largo de la historia múltiples programas donde los pequeños eran los protagonistas. Lluvia de estrellas, Eurojunior, Tú sí que vales junior, La Voz Kids, Pequeños Gigantes o Tu cara me suena mini solo son algunos ejemplos de la importancia que damos al talento de los más jóvenes en la pequeña pantalla. Así tendrán una oportunidad de triunfar sacando a relucir sus mejores capacidades. 
Twitter, Tu cara me suena mini
Sin embargo, aunque tenga gracia ver a niños, en ocasiones de muy temprana edad, bailar y cantar pasándoselo en grande, no siempre debemos estar tan seguros de ello.
La pasada semana Carla, una concursante de Tu cara me suena mini, programa que se emite actualmente en Antena3, no quedó muy satisfecha cuando le comentaron que, en la siguiente gala, debía imitar a la polémica Miley Cyrus. La niña de tan solo 9 años escondió su rostro entre las manos al saber la noticia. El público la creyó emocionada, no obstante lo que estaba era avergonzada.  Al borde del llanto, Carla anunció que no quería hacer de Miley porque “es guarra”.
El público reía pero no es ningún motivo de jolgorio. La vergüenza de la niña quiso ser tapada por el programa, que continúo ante la inesperada reacción de la pequeña. Puede parecer una tontería, cosas de niños, sin embargo no nos damos cuenta de que colocar a menores, sobre todo tan pequeños, sobre un escenario para que nos muestren sus habilidades con ese desparpajo que se pierde con los años, es bastante insano para ellos. 

Otro ejemplo lo tenemos en Pequeños Gigantes, cuando otro participante menor de edad aseguró que no le gustaba Justin Bieber porque “se droga”. No podemos dar noticias negativas sobre un famoso y posteriormente pedir a un niño que lo imite. De ser así, aunque la intención sea positiva pues causa una carcajada en el público, el pequeño lo verá como un modelo a seguir, alguien a quien imitar no solo en el escenario, sino también en la vida cotidiana.

Bien es cierto que muchos de los programas creados para que el niño sea el protagonista fueron eliminados de la programación ya que fomentaba los ideales negativos que podían tener los pequeños, pero dada la elevada cuota de audiencia, siguen apareciendo más. 

Como ejemplo claro de esto, no se olvida la participación de España durante cuatro años en Eurojunior, obteniendo muy buenos resultados e incluso un primer puesto. Sin embargo TVE decidió retirarse a tiempo en 2007 por "fomentar estereotipos", lo cual no estaba para nada en sus planes. Pero España vuelve a las andadas: año 2014 y el regreso a este tipo de programas, que indudablemente gustan, hacen gracia y divierten, pero deberíamos ser conscientes de que, ante todo, los niños son personas con una larga formación por delante, y ese no es el camino.
Todos quieren ser cantantes o actores, y esto, lógicamente, no puede ser. Los niños ven en la fama la vía fácil. El dinero, el reconocimiento televisivo o los autógrafos por la calle son, muchas veces, las razones por las que quieren llegar lejos. Pero aquí es donde entramos todos, tanto los padres, como los propios espectadores, que damos audiencia a esos programas sin darnos cuenta que empujar a un niño a un escenario para que haga “gracia” es algo denigrante.
público riendo, animacionesmagicas.com 

A pesar de esto, no podemos olvidar que hay niños con auténticos talentos o habilidades perfectamente desarrolladas, lo cual es muy positivo. Pero todo esto se puede expresar en diferentes ámbitos; no siempre en programas televisivos. Y de ser así, esperando a que decidan ellos mismos, a los 18 años, si quieren convertirse en estrellas o con el paso de los años ven más clara la idea de ser cualquier otra profesión.

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