1 de octubre de 2014

V DE VETERANO

Esther Fernández

Curso nuevo, novatos nuevos. Y son éstos últimos los que tienen que sufrir las duras consecuencias de ser los querubines de la carrera: las novatadas. A pesar de declararse prohibidas desde todos los ámbitos de la educación (aunque más específicamente desde el mundo universitario), los veteranos  no parecen dispuestos a renunciar a ellas.
Esther Fernández

¿Gamberradas o formas de integración? La mala fama de las novatadas viene de una serie de “pruebas” que por su brutalidad pueden resultar vejatorios. Las novatadas nunca deben suponer una situación humillante, molesta o dolorosa para el novato. Sin embargo, las novatadas de este nivel son escasas y no es común que se produzcan, al menos en Valladolid.

Dentro de la Universidad de Valladolid, las novatadas tan solo constan de juegos (muchos de ellos relacionados con el alcohol), los llamados “pringues”, donde los alumnos de nuevo ingreso sufren una lluvias de huevos y harina y pequeños retos que el novato debe cumplir como cantar, desfilar o vestirte de forma ridícula. Tan sólo en colegios  mayores y residencias universitarias, estas particulares forma de bienvenida pueden resultar un poco más duras y largas de lo normal.

Los novatos acceden a ellas porque son una manera de romper el hielo con los nuevos compañeros y con el resto de veteranos. En la mayoría de los casos, cumplen ese objetivo. Aunque la creencia  extendida de que las novatadas son sinónimo de humillación provoca que muchos alumnos no acudan a ellas.

 Las consecuencias de las novatadas

Son muchas las titulaciones que  las llevan a cabo (Medicina, Física, Periodismo, DADE entre otras). Tantas novatadas juntas suponen un destrozo para las instalaciones de la Universidad. Especialmente, en las inmediación de la Facultad de Filosofía y Letras, lugar por excelencia para la realización de las novatadas. Después de éstas, son los servicios de limpieza los que tienen que labrar con el rastro de papeles, bricks de vino, cáscaras de huevos y demás.
Esther Fernández
Si algún inconveniente tienen las novatadas en la Universidad de Valladolid son, precisamente, este tipo de deterioros y no tanto la crueldad de estas práctica supone. Hasta ahora, no se han dado a conocer casos extremadamente duros contra los alumnos, pero sí es evidente que implican un gran estropicio para las instalaciones universitarias. Por suerte para los servicios de limpieza, las novatadas son un acontecimiento anual.

Esperemos que sea éste el principal inconveniente de las novatadas y que no llegue a nuestros oídos ninguna noticia desagradable que degrade las novatadas, un acto de diversión, nunca de humillación.

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