11 de noviembre de 2014

INTERNET, LA HISTORIA DE TU VIDA

Paula Zurimendi

¿Existe algo más allá de Internet? O mejor dicho, ¿las cosas que no están en la red, existen para sus usuarios? En cierta manera, podría decirse que no.
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Cada vez estamos más metidos en el mundo de las redes sociales. Nos hemos acostumbrado a relatar nuestras peripecias del día a día, nuestros gustos, nuestros disgustos y nuestras rutinas por esta vía, bien sea con fotos, vídeos, textos escritos, memes... También compartimos contenidos de otras personas y, por supuesto, hacemos click en “me gusta”.
No solo usamos las redes con fines comunicativos, sino también para entretenernos, pero sabiendo que desde el principio de los tiempos, el ser humano se ha distraído con el vuelo de una mosca, centrémonos en el primer aspecto.
Nuestra rareza online llega hasta límites insospechados. Por ejemplo, hay quien se dedica a dar los buenos días o las buenas noches a sus seguidores. ¿Buenos días a quién, probablemente no se los has dado a tus padres y se los das a cientos de desconocidos? En Facebook, aún puede ser comprensible, porque es más cerrado y sabes, más o menos, a quién va a llegar. Pero en Twitter hablamos para el mundo entero (recordemos que los que no estén en internet, no existen), nuestro mensaje puede llegar a cualquiera y la mayoría del tiempo no somos conscientes de esto al cien por cien.
¿Le contarías a tu vecina, de la cual no te sabes ni su nombre, que te gusta ver vídeos de gatos que se tropiezan? ¿O a tu profesor le enseñarías tus fotos de tu última borrachera? ¿O a un total desconocido fotos de vacaciones con tu pareja? Probablemente no. Pero lo hacemos constantemente, en Internet. Y no solo es arriesgado dar nuestra información personal a desconocidos (como bien nos decían de pequeños nuestras madres), es que además regalamos sin saberlo nuestros datos a las grandes empresas de la red, que los utilizan para beneficiarse económicamente.
Por otra parte, ¿cuánto hay de verdad en lo que publicamos sobre nosotros en nuestros perfiles? A menudo la vida que contamos en ellos no se parece demasiado a la verdadera y, sin embargo, solemos creernos a pies juntillas lo que vemos en los de los demás. El cortometraje ¿Qué estás pensando? Lo refleja a la perfección.
Ha llegado el momento de volver a existir fuera de las redes sociales porque sino, el día que se caiga la conexión o colapse Internet para siempre (seguro que hay películas sobre esto) descubriremos que, en la vida real, hemos desaparecido por completo.

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