14 de noviembre de 2014

LA NUEVA IDENTIDAD DEL PSOE

Juan Carlos Castro

La nueva web de Pedro Sánchez ha causado furor en las redes sociales. El secretario general del PSOE ha querido dar una imagen de modernidad desde su propio nombre mostrándolo bien grande en su espacio web y abreviado, para lo que ha suprimido todas las vocales de su nombre excepto la 'o'.


Decían que da igual que la gente hable bien o mal de ti, lo importante es que te mencionen, si ese es el objetivo de la campaña, ha triunfado porque la parodia ha sido a lo que más han recurrido los usuarios de las redes sociales para hablar de la nueva imagen.

Juventud, novedad, colores claros... eso es lo que quiere mostrar el líder de los socialistas de cara al público en un momento en el que su partido no consigue retomar el vuelo y se ve amenazado por el incipiente éxito de Podemos, un partido que desde una posición más a la izquierda que la socialista y con líderes jóvenes, está robándole el puesto en las encuestas.



Es difícil cambiar la imagen de un partido oxidado, porque lo que hace dos años era una buena idea ahora acaba en parodia, solo basta con ver los exámenes orales que Esperanza Aguirre está imponiendo a los candidatos del PP en su comunidad. Solo se demuestra frivolidad. Aunque, claro, hablar de comunicación y del partido del gobierno queriéndolo comparar con las formas de Pedro Sánchez es absurdo siempre y cuando haya un plasma de por medio.

El nuevo secretario general socialista es la gran esperanza del partido que hace menos de tres años gobernaba en España. Sin embargo, pese a todos sus esfuerzos tiene por delante una lucha imposible. Su puesto se lo debe a la sección andaluza del PSOE en la que los casos de corrupción se suceden y esta misma semana dos de los tres últimos líderes (Griñán y Chaves) de esta división regional han sido llamados a declarar. Junto a Pedro Sánchez – que hasta ahora se ha mostrado implacable con la corrupción – la actual presidenta de Andalucía, con más poder que Sánchez en el PSOE, han salido en defensa de estos líderes. Los partidos viejos son así, arrastran en su seno a los políticos de toda la vida, que en la situación actual son susceptibles de aparecer en operaciones anticorrupción y a los ojos de la población, cansada de estos casos, son culpables.



De esta forma, la nueva imagen del líder socialista rejuvenece al partido, pero en una versión que quizá no sea del todo favorecedora. Desde los últimos años de gobierno de Rodríguez Zapatero se ha criticado al PSOE haber perdido sus señas de identidad. De hecho, el presidente leonés llegó a afirmar que él más que sociodemócrata era un demócrata social, una idea – la nueva izquierda – que aceptaba las tesis de la revolución de las elites y el neoliberalismo al que se le ha acusado de conducir la economía global a la situación actual.

El socialismo dejó de ser socialismo, mientras el PP nunca renunció a sus orígenes en los políticos favorables al régimen franquista y a una transición más lenta. En tiempos de Felipe González, las tesis marxistas quedaron fuera del socialismo, que poco a poco fue situándose como el referente del centro izquierda del país, aunque como se vio en la última ocasión que gobernaron, el centro izquierda en España, al que el CIS sitúa como posición política mayoritaria, estaba más a la derecha de lo que se pensaba y una gran cantidad de votantes del partido que más se acercaba a esa posición se sintieron defraudados.
 
El PSOE, como el nombre de Pedro Sánchez en la nueva página web, había perdido sus señas de identidad, las vocales que le relacionaban desde sus siglas con sus votantes. Si las tesis marxistas las rechazó Felipe González, la O de los obreros dejó de ser importante con la nueva izquierda, esa a la que votaban las clases acomodadas.



PDRO SNCHZ no es un nombre checo, es una metáfora de lo que le ha pasado al PSOE en este periodo de la historia reciente. Perder las vocales en este caso no implica no entender las palabras. Como toda la vieja política la crisis ha llegado a extremos insospechados y en los que todos los intentos de recuperación son susceptibles de crítica y recuerdo de lo que las administraciones desgastadas por el tiempo. Nadie perdona la corrupción, nadie olvida las mentiras y el sentimiento de desengaño sigue royendo el pelo que sujetaba la espada de Damocles sobre las cabezas de las instituciones 'de toda la vida'.


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