27 de noviembre de 2014

LA POESÍA SIGUE VIVA: CARLOS SALEM

Para los que no le conozcan, no haya llegado a sus oídos, tanto su nombre como su manera de escribir, Carlos Salem es un poeta, escritor y periodista argentino, que llegó a Madrid en 1988 y parece que quedó contento tras cruzar un cuarto de planeta, por lo que sigue conformando su carrera en la capital española. Premiado por muchas de sus obras, es fuente de esperanza para cualquier periodista que desee la literatura, pero también es ejemplo a seguir para quien escriba, más o menos, así de estupendo.
Carlos Salem en el bar El Desierto Rojo

Sus poemas son de amor, de desamor y poéticamente, alterna gran contenido sexual. Sin embargo Salem no se relaciona con la lírica tradicional, sino que se caracteriza por todo lo contrario. Aunque con juegos de palabras, metáforas o comparaciones, Salem llega a nosotros con versos cotidianos, para que cualquier lector pueda comprenderle y, ¿por qué no? compararse con él mismo al pensar: yo siento lo mismo.

Es por ello que al acercarnos a Valladolid, cabe decir que cualquiera que estuviera el viernes 14 de noviembre en el bar El Desierto Rojo tuvo el placer de escuchar algunos de los mejores versos con los que Carlos Salem cuenta en su amplio repertorio. Pañuelo atado en la cabeza y ancla tatuado en su antebrazo derecho, Salem mostró su típica presencia de pirata y pudo cautivar a los presentes, siguiendo el ambiente marítimo, como las sirenas hicieron con el famoso Ulises. 

Oímos la justificación de por qué su obra Si Dios me pide un bloody mary tiene este nombre tan retorcido y variopinto, algún fragmento de Memorias circulares del hombre-peonza y de follamantes y, sobre todo, se lanzó con El animal. De esta última obra recitó parte del último verso de uno de los poemas más conocidos, con la idea de que el público lo concluyese: "Ella solo le tiene miedo al miedo..." silencio sepulcral, y la voz de la sala "...y hasta el miedo la amaría". Así, abrazó las propuestas de algunos asistentes y recitó aquellos poemas que estos habían anhelado durante la noche, dedicándoles sus últimos momentos.
libro "El animal" de Carlos Salem


Asimismo Salem mostraba, con cierto acento argentino y sin olvidar sus orígenes, que el sentido del humor también estaba en su persona, y entre poema y poema amenizaba la velada con un cierto toque de ingenio que sacaba alguna carcajada en el público; quienes pronto escondían los dientes pero seguían con la sonrisa puesta mientras el poeta continuaba recitando.

Además Salem compartió la noche con Marcus Versus y Sara R. Gallardo, a la vez que ellos compartieron con los asistentes, igual que Salem, algún poema perdido para los artistas pero que los espectadores pudieron ganar.

1 comentarios:

poesia con amor dijo...

que buena poesia animal

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