22 de diciembre de 2014

CÉSAR, EL MEJOR PREMIO PARA SUS ALUMNOS

Begoña Bernáldez

¿Qué mejor que un maestro con un corazón tan grande? César Bona, es un profesor que imparte clases en Zaragoza y es el único español que ha optado al premio a mejor profesor del mundo por impartir las clases que más les gustan a los pequeños.


César, comenzó su trayecto laboral en un colegio de integración para niños analfabetos, y desde entonces consiguió ganarse el respeto y cariño de ellos. Actualmente se encuentra en Zaragoza y su principal objetivo es que sus alumnos aprendan a ser buenas personas. ¿Para qué utilizar libros si la mejor forma de aprender es interactuando con el resto? Los libros casi no salen de las mochilas, ya que según César, el lenguaje no se aprende con un libro, sino practicando.

Para este gran profesor cada uno de los alumnos son una pieza importante en la clase, y cada uno realiza una función específica en el aula. Los pequeños se divierten pero a la vez aprenden, y no solo a hablar o a escribir, sino a tener respeto, solidaridad y empatía hacia el resto.

Es importante que un niño reciba una enseñanza buena de lectura y escritura, pero lo es de la misma forma su educación, por eso, César les enseña a crecer como grandes personas a medida que aprenden el abecedario, les da una de cal y otra de arena, y sin ninguna duda los alumnos se muestran encantados.

Bien es cierto, que a día de hoy muchos maestros y profesores imparten las clases  sin tener en cuenta al alumnado. Entran en el aula, e incluso a veces sin saludar, empiezan con la materia hasta que suena el timbre y se marchan. Para que el alumno aprenda, el profesor tiene que mostrar cierto apoyo hacia él e intentar divertir a los niños para que así éstos se sientan más cercanos y confiados con la asignatura.

Los niños son el futuro y lo que ven desde pequeños es lo que ejercerán el día de mañana. Los profesores son tutores que pasan una gran parte de su vida en el aula, y sus educaciones, las maneras de enseñanza y cada una de sus reacciones serán lo que aprendan los niños y lo que podrán en práctica cada día.

Profesores con un carisma tan inmenso como el de César, faltan en las escuelas e institutos, por ello tiene la posibilidad de recibir uno de los mayores premios de su vida, aunque como bien él dice, el mayor premio es poder compartir su tiempo de enseñanza con sus alumnos.


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