17 de diciembre de 2014

LA TRANSPARENCIA ESPAÑOLA

Paula Zurimendi

España ya tiene portal de transparencia. Ha costado. Desde que se aprobara la ley hasta que se materializase la web ha pasado un año. Pero al fin nos hemos puesto a la altura de otros países como Reino Unido o Estados Unidos en cuanto a la posibilidad de los ciudadanos y los periodistas a acceder a los datos del Gobierno. O tal vez no.

Los gobiernos está evolucionando a una nueva tendencia de mayor apertura de datos para los ciudadanos, el llamado movimiento Open Data. En 2011 se funda la OGP (Open Goverment Partnership) que ya tiene 65 países participantes. En estos países se ha de trabajar para llevar a cabo reformas que hagan de los gobiernos instituciones más transparentes.

Para acceder a la OGP es indispensable tener una Ley de Acceso a la Información Pública. En esta línea, países como Estados Unidos, Reino Unido, Noruega y España ya se han puesto al día.

Sin embargo, tal y como evidencia El diario, el Portal de Transparencia español deja bastante que desear. Para empezar porque es complicada de manejar porque no adapta el lenguaje administrativo y sus datos (muchos de ellos en PDF) difíciles de reutilizar para un periodista. Otra dificultad añadida es que para pedir información que no aparezca en el portal, el ciudadano deberá identificarse con su DNI, proceso que tampoco es precisamente sencillo.

Por otra parte,  hay muchos datos que no están disponibles ni lo estarán, como aquellos que sean anteriores al 2014 (a menos que se solicite), información de comunidades autónomas ni entidades locales ni información creada expresamente para el ciudadano que la solicite (solo se proporcionan datos ya registrados).

Periodismo de datos

El Periodismo de Base de Datos, más conocido como Periodismo de Datos según explica la autora Sandra Crucianellies similar al periodismo de investigación y el de análisis, utiliza enormes bloques de datos disponibles digitales, más accesibles gracias a las leyes de transparencia de las que ya hablábamos. En nuestro país ya existe la especialización universitaria en esta disciplina.
En España, por ejemplo, ya se han utilizado los nuevos datos publicados por el Portal de Transparencia para redactar informaciones que informan de temas como, por ejemplo, los salarios percibidos por los políticos del Gobierno.
Aunque este portal sea imprescindible para el derecho a acceder a la información de los españoles (siempre que se mejoren sus características y continúe funcionando), es un tanto sospechoso que se haya abierto precisamente ahora (tal y como está la corrupción) y, a la vez, resulta paradójico que se apueste por el derecho a conocer de los ciudadanos mientras se restringe su derecho a la libertad de expresión.

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