3 de diciembre de 2014

TOLERANCIA CERO A LA VIOLENCIA EN EL DEPORTE

El pasado domingo sobre las nueve de la mañana, un autobús de aficionados del Deportivo de La Coruña llegaba a Madrid para disfrutar del partido entre el Atlético y el Depor en el estadio Vicente Calderón. Cuando los aficionados coruñeses bajaron del autobús se encontraron con una multitud de aficionados de otros equipos dispuestos a comenzar una batalla campal, la cual le costó la vida a un hombre de 43 años.


Incidentes entre aficionados del Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña
abc.es
A algunos de los que viajaban en ese autobús no les pillaba por sorpresa, ya que sabían de sobra que iban a pelear a su llegada a Madrid: habían quedado por whatsapp con anterioridad. Los participantes en la pelea eran ultras, secciones radicales de las aficiones del Atlético, del Sporting, del Rayo y del Alcorcón, además de Los Suaves del Depor, el ala más radical de los Riazor Blues, a la que pertenecía el fallecido.

 Los ultras de estos equipos presumen de ser radicales, de hacer todo lo que hacen por  sus equipos. Como es lógico el partido no se suspendió, ya que la noticia del fallecimiento del aficionado del Depor llegó a falta de diez minutos de que comenzara el encuentro y habría generado una batalla de dimensiones descomunales el hecho de comunicar a los aficionados que uno de los suyos había fallecido a manos de los otros. Unos en frente de otros sabiendo que los de un lado contaban con un fallecido y algunos de los otros habían sido los culpables.
 
Hacía tiempo que una pelea entre aficionados no se cobraba la vida de alguno de ellos, exactamente la última muerte registrada data de abril de 2012, cuando un aficionado del Athletic de Bilbao falleció por un pelotazo de goma. Pero estas reyertas son habituales entre las secciones más radicales de los diferentes equipos. Llegan al lugar del encuentro deportivo y hacen todo lo contrario a lo que verán en el campo: antideportividad, violencia.

Esto es intolerable. Es difícil de entender como un grupo de personas es capaz de hacer estas barbaridades por ‘amor a su equipo’. Pero más preocupante es que desde los clubes de fútbol españoles y desde la LFP no se haga nada para evitar eso, simplemente mandar comunicados diciendo que no tiene nada que ver con ellos. Y luego se lamentan y guardan minutos de silencio.

Afortunadamente no todos los aficionados al fútbol son así. La mayoría es  gente normal, gente que va a los estadios a lo que hay que ir: a ver a su equipo y a disfrutar de una tarde de fútbol. No quieren peleas y se llevan bien entre ellos. Un claro ejemplo fue en ese mismo partido cuando uno de los aficionados del atlético protagonizó un acto de pacificación entre ambas aficiones lanzando su bufanda a los seguidores del Deportivo, lo cual se recibió con aplausos por parte de la grada.

Seguidor del Atlético de Madrid entrega su bufanda a los aficionados del Deportivo de la Coruña
cuatro.com
Lo raro e inusual en este tipo de peleas es que no haya policía. Aunque el evento se había declarado de ‘bajo riesgo’, está claro que si dos aficiones que se odian coinciden, la situación de riesgo se eleva. Esta vez el despliegue policial fue minúsculo. Bastaron unas cuantas patrullas de policías para intentar frenar el revuelo que había en la zona. Eso sí, para manifestaciones y desalojos en los que el grado de violencia es casi nulo se realiza un amplio despliegue policial. Fijemos prioridades.

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