6 de marzo de 2015

500 MILLONES DE EUROS, RADARES SIN AFÁN RECAUDATORIO

J.C.Castro

Tal y como recogió The New York Times, un joven fue detenido en 1899 por exceso de velocidad. Es la primera sanción por este motivo de la que se tiene noticia. De hecho, que la policía detenga por exceso de velocidad a una persona, dejó de ser una noticia que, por criterios de excepcionalidad, sea susceptible de salir en un periódico y mucho más en un referente mundial como el periódico que dirige Jill Abramson.



Jacob German pasará a la historia como el primer sancionado por exceso de velocidad, la pena consistió en pasar una noche en el calabozo y la vergüenza de ser arrestado por un policía que alcanzó a su vehículo en bicicleta. Una anécdota, que nada tiene que ver con los números que rodean hoy las multas por superar los límites de velocidad, según Dvuelta, especialistas en reclamaciones de sanciones económicas por motivos de circulación,  el año pasado en la provincia de Valladolid se recaudaron 8.000 euros diarios en sanciones por exceso de velocidad. En respuesta a una pregunta del grupo parlamentario del PSOE en el Congreso a finales de 2014 se pudo saber que desde 2011 la DGT lleva recaudados 500 millones de euros por castigos en este concepto.

Si nos ponemos tiquismiquis, el caso de Jacob German no es la primera multa por exceso de velocidad de la historia, ya que esta no fue notificada en ningún momento por escrito y la pena no tuvo una cuantía económica. En este caso tendríamos que viajar en el tiempo y el espacio hasta 1904 en Ohio, más concretamente a la localidad de Dayton. La víctima fue el granjero Harry Mylers, quien sin embargo, ante la inexistencia de radares no tuvo que señalar que sin lugar a dudas, era él quien conducía el vehículo. Tampoco reclamó un afán recaudatorio, cosa de la que muchos conductores se quejan cuando reciben una sanción de este tipo.

España es uno de los países que destaca por el coste de las multas de velocidad.  Además, a diferencia de otros países, como Finlandia, la sanción tiene un precio fijo y no es progresivo en cuestión de la renta del infractor. De esta forma, mientras que en muchos casos en nuestro país una multa de tráfico para una renta alta supone una mera bula, en otros casos la sanción económica puede considerarse la diferencia entre llegar y no llegar a fin de mes.



Para evitar que quien defienda un afán recaudatorio en las sanciones por exceso de velocidad tenga argumentos como la situación de algunos radares fijos o cómo se ocultan alguno móviles, la DGT anunció recientemente que la situación de estos artefactos en nuestras carreteras podrá verse desde su página web y estarán correctamente señalizados en las vías de circulación. Sin embargo, esta nueva ley contiene sus excepciones como algunos de los radares móviles, el helicóptero Pegassus y los radares que pertenezcan a la policía local en los términos urbanos.

Esta última excepción es muy notable y pone en relieve uno de los grandes problemas y el clavo al que se podrán agarrar los defensores de la teoría del afán de recaudación. No hace falta referirse a casos como el del alcalde de Villanueva de Perales para darse cuenta del descontrol que existe. Según Automovilistas Europeos Asociados, muchas multas de este tipo se libran debido a que no se aplican los márgenes de error máximos que dan los radares a la hora de medir la velocidad de un vehículo, cosa que sucede más cuando estos dependen de una institución local.
 
Además las sanciones establecidas varían según los criterios de los Ayuntamientos. De esta forma, circular a 74 kilómetros por hora en una carretera limitada a 50 no supone lo mismo en Valladolid (300 € y dos puntos) que en Málaga (100 € y 2 puntos), algo que no debería sorprender a nadie el precio de los permisos siempre lo estableció el señor del castillo.

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