5 de marzo de 2015

DESTAPA LA FELICIDAD


¿Quién no se ha tomado alguna vez una Coca-Cola? O en su defecto, un kalimotxo, o quizá un ron cola. Lo que queráis, pero todo el mundo lo ha probado y, por supuestísimo, sabe lo que es.
La hemos conocido en botellas de plástico 2 litros, de litro y medio, de un litro. Aun así, los frascos de cristal de Coca-Cola son preferidas por muchos, aunque es cierto que otros solo se decantan por las latas


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Aun así, Coca-Cola original, Coca-Cola light, Coca-Cola light al limón, Coca-Cola light sin cafeína, Coca-Cola zero, Coca-Cola zero zero y Coca-Cola cherry son también todos los sabores que nos muestra la multinacional. Casi nada. El producto no ha dejado de crecer y, actualmente, cuenta con más de 24 millones de puntos de venta en 200 naciones.

Asimismo, también hay países que no pueden disfrutar el dulce sabor de la bebida. Oficialmente Cuba y Corea del Norte no la comercializan. En el primer país se mantuvo durante años, pero con la llegada de Fidel Castro, la empresa Coca-Cola Company dejó de operar en el territorio. Si bien es cierto que los cubanos no quedaron contentos y crearon su propia versión llamada Tu Cola. En Corea, por el contrario, jamás se ha comercializado. Y no hablamos de tanto tiempo si recordamos que el último país en acoger la Coca-Cola fue Birmania, en 2013, tras 60 años sin probar sorbo de ella.

Coca-Cola es realmente famosa, además de ser un fortísimo imperio económico. Se creó el 5 de mayo de 1886 e, increíblemente, es una de las palabras mundialmente conocidas, acompañada de la expresión “okey”. Incluso así, a día de hoy, la empresa ha decidido reinventarse con la estrategia “marca única”, coloreando todos sus envases en rojo, con la idea de acercarse más a los consumidores y a sus estilos de vida. La iniciativa ha sido presentada en España, ya que según el director general de nuestro país y de Portugal, Jorge Garduño, “España es un país relevante para la compañía, que ha encontrado la forma de mantenerse cercana, principalmente a los hosteleros, en ‘momentos difíciles’ como los acaecidos en los últimos años”.

Coca-Cola siempre intenta ir un paso por delante del resto de productos, de ahí que sus anuncios siempre hayan calado positivamente en toda la población. Entre otras cosas, la felicidad es uno de sus grandes trucos. Ellos mismos subrayaron que si la felicidad tuviese un color sería el rojo. Los anuncios televisivos de Coca-Cola llegan así a nuestros corazoncitos y todos podemos recordar más de uno con una sonrisa en la boca.




Pero claro, el márketing siempre ha ido por delante y lo que para nosotros era felicidad, para ellos era dinero. Hace bien poco, Coca-Cola con tu nombre. Involucrados a más no poder, ahora María, Javier, Laura, David o Gloria tenían una Coca-Cola personalizada decorando su habitación. Y las ventas tenían que aumentar, porque todos se sentían identificados y pocas fueron las personas (sobre todo jóvenes) que al pasar por la sección de bebidas en un supermercado y ver su nombre, no cogieron la lata y la llevaran directa a su nevera.

Además, todos ellos tenían un amigo/a, un compañero/a, un novio/a o un primo/a que se les venía a la cabeza al ver el nombre.  Y ya había que llevársela. Además, a las madres les hacía ilusión el “mamá”, siendo algunas las mujeres que les dijeron a sus chicos que esperaban un bebé regalando una lata con la inscripción correspondiente. Se volvió una mini revolución. Y la campaña triunfó tanto que los indignados que tenían un nombre poco común mandaban un correo para recibir su lata exclusiva.
No obstante, todos hemos oído demasiadas cosas sobre el producto y nunca está de más cortar con alguno de los mitos acerca de la bebida gaseosa. ¿Que lleva cocaína? Actualmente no, pero en sus inicios sí. Por tanto ese mito tan desenvuelto no está tan lejos de la realidad. Si se llama Coca-Cola es porque, en sus orígenes, la bebida contenía una mezcla de hijas de coca y semillas de cola con la idea de surtir efecto como un medicamento eficaz para remitir los dolores de cabeza y las náuseas. Y, como alguna vez ya se habrá escuchado, es verdadero que Santa Claus o el españolizado Papá Noel sea invención de la Coca-Cola. Es cierto que viste de rojo y blanco y, anteriormente, era verde y blanco. Coca-Cola lo utilizó para alguno de sus anuncios y, gracias a ello, el personaje se popularizó rápidamente en los nuevos colores de la marca.

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