23 de abril de 2015

CON UN PULITZER Y SIN CASA

Cristina Palacio


Desde fuera cualquiera podría ser periodista. Me he encontrado con todo tipo de personas: los que aborrecen la profesión y no se verían capaces de ejecutarla; los que la aborrecen pero la podrían llevar a cabo, sin problemas según ellos, porque es bien “sencilla”; los que les apasiona pero nunca lo harían (por las razones que sean) o aquellos que, en efecto, les entusiasma la idea de ser periodistas y van a por todas. 
wikimedia

Sin embargo, en mi corta pero, por qué no, intensa trayectoria periodística, me he dado cuenta de que por mucho que unos y otros despotriquen acerca de nuestra carrera o de nuestro trabajo en general, el periodismo es crucial en el día a día de todos y cada uno de nosotros. Y creo que no pienso esto solo por mi deseo de dedicación. 

Pero no es fácil vivir del periodismo. No solo son periodistas Pilar Rubio o Sara Carbonero. Detrás de ellas, y de mil famosos más, hay editores, redactores, guionistas o  cámaras. Muchas, muchas personas; muchos, muchos cargos que mantienen familias con un sueldo de periodista real, que no se aproxima ni un poco al que tienen las personas que estamos acostumbrados a ver en pantalla o a oír en la radio. 

Incluso aquellas personas con grandes sueldos deben andar con pies de plomo…Esto no es una tontería si tenemos en cuenta la cruda realidad de Rob Kuznia. Ganador del premio Pulitzer este mismo año junto a Rebecca Kimitch y Frank Suraci, Kuznia ha tenido que dejar su trabajo de periodista por la imposibilidad económica de poder pagar su apartamento en Los Ángeles.
Kuznia trabajaba en el diario L.A. Observed, que incluso llegó a proponerle un aumento de sueldo, no obstante, “simplemente no era suficiente”, según sus propias palabras al diario “The New York Times”.
Rob Kuznia, twitter

Los premios Pulitzer conceden 10.000 dólares a su ganador, pero Kuznia ya había dejado su trabajo una vez recibido el premio. Declaró sentirse realmente apenado por tener que hacer algo que no era ser periodista. Aun así, con suerte, al menos puede trabajar, y actualmente cuenta con un puesto de publicista en el departamento de comunicación de la fundación USC Shoah.

El ejemplo de Kuznia es tan solo uno de los tantos existentes en la profesión periodística, puesto que, recientemente, pude escuchar la opinión de una periodista que actualmente trabaja en Alemania, y comentó en una charla que no se podía vivir siendo únicamente periodista, aconsejando buscar otro puesto adicional que ofreciese compatibilidad.

Pero también comentó que debíamos trabajar para ser felices. Si bien es cierto que la profesión cuenta con desventajas económicas, todos los que lo estudiamos o tienen la suerte de trabajar en ello sacan, o sacamos, la conclusión de que ¡qué suerte pertenecer al grupo de los que, en efecto, les entusiasma la idea de ser periodistas y van a por todas!

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