18 de octubre de 2015

EL ETERNO DILEMA DEL HUEVO Y LA GALLINA

A los grandes dilemas que atormentan por las noches las mentes de los mayores intelectuales de España se ha añadido uno nuevo. Del estilo de qué fue antes el huevo o la gallina y con posibles derivaciones sobre lo deliciosos que están pasados por la sartén los abortos de las aves, hoy las almohadas,calientes por el insomnio de Pepe el albañil, Eduard Punset y otras grandes 'cerebridades', no dejan de preguntarse si a la España del vídeo promocional del PP la salvaron en un hospital público o uno privado.

Captura de pantalla del vídeo


Sí, a parte de la polémica presentación del vídeo, sin respeto por el resto de fuerzas o un símbolo del pluralismo político de España como es el Congreso, los asesores del Partido Popular han pensado que era una gran idea el representar a Mariano Rajoy, Alfonso Alonso y Soraya Sáez de Santamaría como unos médicos compasivos que hacen todo lo posible para salvar a una mujer con la bandera nacional tatuada en la cara.

Dejemos a un lado que la paciente después de un accidente y tras unos años muy duros se levanta con una cara que no tiene los colores que podríamos asociar a un ser humano. A nadie le importa, es un vídeo promocional y la imagen de la enseña nacional es algo que gusta y mucho entre los votantes populares.

Lo más grave no es que los médicos hagan tal estropicio en una cara, ni que el doctor con barba blanca pueda recordarnos a Mariano Rajoy, pero con un toque más sexi, como si hubieran mezclado sus facciones con las de George Clooney cuando este era la estrella en Hospital Central. Lo sangrante es que, con la misma prepotencia que han tenido para presentar el vídeo en el Congreso, se han proclamado defensores de una sanidad a la que han estado agraviando durante sus cuatro años de poder.





Desde 2009, fecha de referencia de la crisis, la Sanidad Pública ha perdido 10.000 millones de euros en los presupuestos, su cobertura se ha resentido y en algunas autonomías gobernadas por los populares los conciertos abundan más allá de las necesidades económicas. Jugar a ser médicos no es una gran idea cuando estos profesionales han estado en pie de guerra manifestándose, cuando eran insultados, hace ya un año, por la soberbia, de eso hay mucho en el PP, del ex-consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid o traumatizados por la gestión de los casos de ébola en nuestro país, cuando la por entonces ministra de Sanidad, Ana Mato, se vio superada por la situación y tuvo que ceder sus funciones a Soraya Sáez de Santamaría, la chica para todo de Génova.

 Pese a que los recortes a la sanidad empezaran en el último periodo de Rodríguez Zapatero, ha sido con Mariano Rajoy, cuando la situación se agravó. Uno de los puntos que más defienden los españoles, sin importar ideologías, la Seguridad Social se ha visto en tela de juicio por un ejecutivo que no apostó por la misma y que, sin embargo, ahora, en periodo electoral parece querer utilizar como una de sus mejores bazas.

 Un error de estrategia o una falta de respeto a la población, lo peor es que este comportamiento ya no sorprende a la sociedad, acostumbrada a tales espectáculos de prepotencia y arrogancia. Los aplausos de los diputados conservadores en el Congreso mientras se aprobaban sus primeros recortes al Estado de Bienestar ya no suenan, pero el “¡Qué se jodan!” de Andrea Fabra allá en 2012 sigue impregnando el discurso de un partido que parece querer gobernar para un solo sector de la población. Con esa actitud deberían empezar a darse cuenta, que da lo mismo el ADN o la 'herencia recibida' porque las gallinas ya pueden elegir donde plantan sus huevos.

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