26 de octubre de 2015


Saber matar con eficacia y pureza será uno de los criterios necesarios para aprobar y hacerse con el título del nuevo curso de formación profesional que prepara el Gobierno. El Ministerio de Educación ha elaborado un anteproyecto para la formación profesional en “tauromaquia y actividades auxiliares ganaderas”. Un curso al que tendrían opción jóvenes entre 15 y 17 años que no vayan bien en la ESO.

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Esta decisión del gobierno central tiene que ser aprobada por las distintas CCAA en un momento en el que las corridas toros son más polémica que el “arte”. Baleares y la Comunidad Valenciana con el cambio de gobierno se unieron a Cataluña y Canarias, vetando las corridas en su territorio. Madrid, por su parte, ha retirado subvenciones para las escuelas taurinas. Entonces, ¿por qué ahora?

Las asociaciones animalistas por su parte lo tachan de absurdo, horroroso y poco ético y aseguran que inculcará valores a los jóvenes que no son los correctos. Lo cierto es que la sociedad grita con más fuerza el no a las corridas de toros y son muchos los que tienen en sus planes acabar con ellas. Quizá es esto lo que ha llevado al ministerio a elaborar una medida que conserve parte de lo que muchos llaman “Marca España”.

El curso (de ser aprobado) estará compuesto por 2000 horas de formación repartidas en 10 asignaturas donde los jóvenes aprenderán una tradición anticuada y aberrante para algunos, lo que no parece la solución a un sistema educativo que sigue dejando altas cifras de abandono e ignorancia entre la juventud. Además, cabe destacar que pocas salidas internacionales tendría un título que sin salir del horno ya es objeto de discordia.

Algunos toreros por su parte aseguran estar en contra porque el torero “no aprende en las aulas” y alguno se compara con grandes artistas para acabar diciendo que eso sale de dentro, no se puede formar. 

La sociedad en general ha reaccionado con rapidez. Mofas, chistes, indignación y más de 15000 firmas en un solo día hacen ver lo que muchos piensan: se trata de una medida poco convencional y que roza lo surrealista. La modalidad en tauromaquia podría venir acompañada de otras como la que enseña las tareas domésticas, en la que los alumnos aprenderían a hacer la lista de la compra o poner una lavadora. 

La formación de los nuevos toreros es una medida impopular que, de cara a unas próximas elecciones, hará crecer la brecha entre los conservadores e innovadores. 

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