14 de octubre de 2015

QUERIDO ESPAÑOL


Isabel Pérez Pérez

Desde hace unos meses, el conflicto que se vive en Siria ha dejado de ser una situación aislada a nuestros sentidos. Por propia voluntad, o sin quererlo, es inevitable ver en las pantallas de ordenadores o televisores los vídeos de las tormentosas huidas que sufren los afectados por esta guerra (activa desde el 2011), las disputas desmoralizantes que tienen los mandatarios de los países europeos para darles asilo o no y, sobre todo, los temores y el rechazo de los ciudadanos europeos de "meter en  casa" a gente no deseada.

unicef.es

Probablemente estas dos últimas posiciones, como cualquier otra, no serían válidas sin tener una base de razonamiento detrás. En este caso argumentos tan rígidos como para  dar la espalda a casi cuatro millones de personas que han tenido que hacer frente a todo lo que acompaña una guerra y, además, al imparable Estado Islámico. Si realmente existe este razonamiento es algo que se le escapa a muchas personas. Las críticas a la falta de humanidad son constantes.

En España resulta paradójico escuchar conversaciones con comentarios llenos de racismo y xenofobia, teniendo en cuenta que hace apenas 65 años los españoles comenzaron a huir del régimen franquista a países de Latinoamérica, y más adelante de Europa. La memoria selectiva juega malas pasadas y, así mismo, se olvida la buena salud que alcanzó la economía española cuando muchos inmigrantes ocupaban puestos de trabajos "no aptos" para el currante nacional. 

Para un gran colectivo esto sí es un razonamiento con el suficiente peso como para tachar a europeos y, en este caso, españoles de xenófobos. Aquellos que definen la solidaridad como una cualidad que se practica cuando la cartera está llena y no cuando es realmente necesario ayudar a personas que emprenden un viaje de 5.033 kilómetros (de Siria a Madrid). Esos que no salen a la calle para luchar por sus derechos, sin embargo se vuelven patrióticos y se apropian esas libertades que hace varios años desaparecieron.
Mientras tanto, se sigue votando a gobiernos que no gestionan la crisis nacional, pero que se vuelven eficaces con el número de refugiados a base de regañinas de Bruselas. Más de 210.000 muertos en esta guerra, concertinas en Hungría hechas en Málaga...la tapa, la cerveza, viva España… ¡gooooool!

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