12 de octubre de 2015

YA NO QUIERO SER ESPAÑOL

En cinco años el parlamento de Cataluña ha vivido tres elecciones. Un sistema en el que los ciudadanos catalanes eligen a sus representantes autonómicos en una fiesta de la democracia con derecho a voto universal y con variedad de posibilidades. Pero también han sido algo más: un intento de fractura con un país con el que muchos no se sienten identificados. 
anticapitalistes.net

Algunos políticos catalanes gritan con fuerza “yo no soy español”. Las encuestas sitúan que no es la mayoría de los catalanes los que apoyan esta situación pero sí que son cada día más los que piden ciertos beneficios para un territorio que no encuentra su sitio y que puede perderlo de todo en Europa.
El tema catalán es una situación que no le es ajena al resto de los ciudadanos españoles y sobre la que los medios de comunicación se dedican a bombardearnos con ligeros toques de pesimismo para que a nadie se le ocurra aceptarlo. Pero, ¿qué ocurre con el resto del país?
No hay apenas resultados de la identidad del resto del país con el mismo. El patriotismo de los españoles es un misterio desvelado a medias cada mucho tiempo por el CIS con preguntas retorcidas que pueden no expresar lo que hay en la realidad. Se acude a mezclar y a no dar opciones a decir no directamente.

¿Se siente usted más español que gallego?, ¿se siente usted más gallego que español?, ¿lo siente por igual? Estas son algunas de las preguntas que se pueden encontrar en las encuestas para conocer el patriotismo de una persona. No hay posibilidad de contestar algo de lo que se deduzca un “yo no quiero ser español”.
La falta de datos respecto a este aspecto y su falta de difusión se deben al miedo. Los resultados de los sondeos han ido cobrando importancia y los poderes públicos y altos mandos se han visto cada día más obligados a tenerlas en cuenta a la hora de llevar a cabo sus trabajos. Una situación en la que una parte importante del país no se sintiese parte de este podría suponer un problema al convertirse en un impulso para la fractura.
La realidad es que poco a poco se observan más comportamientos que denotan un rechazo a España. Pero, ¿Cuáles son los motivos que lo explican?

Una transición como la que vivió el país ha hecho que los símbolos se identifiquen con la dictadura ya derrotada. No hubo ruptura, por lo que cuesta percibir el cambio en las pequeñas cosas.
En el caso del orgullo español y el patriotismo la situación es más compleja. No existen datos que nos confirmen lo que se escucha en la calle pero, como conclusión, se puede sacar que son los actos de los políticos, los resquicios de una crisis de la que no se sale y la calidad de la vida de los españoles los que determinar ese sentimiento.

Un pueblo que tiene que mandar al extranjero a sus jóvenes preparados porque no se les valoran en casa; unos mandos que aprietan cinturones ajenos mientras los suyos los dejan bien amplios o unos niños que no tienen las posibilidades de otros con unos padres que no pueden dar más para conseguirlo. Motivos posibles para una respuesta que nadie contesta con certeza. 
España se encuentra en el puesto 37 en el ranking mundial de corrupción (datos 2004), uno de cada tres niños viven en situación de pobreza (según estudio de la Obra Social la Caixa en 2015), medio millón de jóvenes han abandonado España por trabajo.

No interesa dar las cifras sobre un sentimiento, pero tampoco interesa mejorarlas aumentando la calidad de vida de los españoles.

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