22 de noviembre de 2015

EL COMIENZO DEL FIN DE LA EXPERIMENTACIÓN ANIMAL

Juan Carlos Castro

Se acabó. Los chimpancés, esos animales que comparten con nosotros el 96% de nuestros genes no volverán a pasar por los laboratorios estadounidenses con fines experimentales. La historia de César, aquel simio que se reveló contra los humanos y formo un imperio de un planeta tras ser parte de un test de un medicamento, ya no podrá ser. Los que soñaban con regresar a la tierra tras un paseo lunar y encontrarse la Estatua de la Libertad comida por la hierba deberán conformarse con verse una vez más la película. En Estados Unidos los Institutos Nacionales por la Salud han prohibido la experimentación en chimpancés.


La retirada de los chimpancés como especie con la que se pueda investigar a sorprendido bastante a los expertos, ya que, pese a la reducción drástica de los especímenes en cautividad en los laboratorios estadounidenses, Francis Collins, el director de los Institutos Nacionales de la Salud, siempre ha destacado que el uso de esta especie en la experimentación, debido a sus parecidos biológicos con nosotros ha contribuido de forma imprescindible al desarrollo de la medicina y la calidad de vida de los seres humanos.

Chimpancés herido. Macel Langthim. Pixabay.
Los experimentos en animales se han producido desde el siglo XX con una amplia frecuencia. Sin embargo, la deontología poco a poco ha ido ganando terreno y el saber que una vez se produce el experimento muchos de esos animales padecen daños irreversibles y entre ellos la muerte, ha hecho que las técnicas de comprobación de la efectividad de los medicamentos se hayan desarrollado para evitar utilizar cobayas como primer recurso. En este sentido los chimpancés y los grandes simios han sido los más beneficiados, ya que una vez secuencias sus ADNs se ha podido comprobar que teníamos demasiado parecido con ellos. De hecho, asociaciones ecologistas están promoviendo en la actualidad la ampliación de ciertos derechos humanos para estas especies de monos.

Mientras que los chimpancés no volverán a ser utilizados en experimentos con fines médicos en Estados Unidos, en Europa ya está prohibida este tipo de acciones para todos los grandes simios. Además los diferentes gobiernos de los estados que conforman la unión están obligados a publicar detalladamente los experimentos que se producen, el número total de animales que se utilizan y la especie de las mismas.

España, en aplicación de la directiva de 2010 de la UE que prohibió la experimentación en chimpancés, gorilas, orangutanes  y bonobos (grandes simios) así como la limitación de los casos en los que se podían realizar experimentos sobre animales, aprobó un Decreto Ley en 2013 que modifica la Ley 32/2007 para el cuidado de los animales. Con esta acción España pasó a aplicar la legislación europea y limitó también las condiciones en las que se debía tratar a los animales cautivos en laboratorios. Tanto la legislación europea como la española siguen siendo criticadas como muy laxas por Los Verdes debido a que estas, entre otras cosas, no evitan que se siga experimentando con otras especies de primates como los macacos, animales entre los que se pueden encontrar especies tan significativas como el babuino.



Pese a los avances en Estados Unidos y en Europa, los experimentos en animales siguen siendo indispensables para el desarrollo de nuevas vacunas o productos que mejoren nuestra calidad de vida. Así, por ejemplo, no es de extrañar, que en el momento en el que se anunció la prohibición de la experimentación con chimpancés en Estados Unidos - pese a que la especie se declaró en peligro de extinción un año antes - Collins calificara de "esencial" la utilización de estos monos en para la investigación.

Son muchos los tipos de animales que se utilizan hoy en día en los laboratorios, España, siendo un país que no destaque por el uso de estos mismos, de las 38 categorías de animales que distingue la UE para estos usos, el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, declara que solo no emplea cobayas en 12 de las mismas. De peces, a ratones, pasando por vacas, perros, gatos, conejos o vacas y con diferentes usos: desde la investigación hasta el mantenimiento de especies. En 2014 solo el 12,23% de los experimentos con animales fueron innocuos y en 7,73% las actividades realizadas produjeron un dolor severo o deterioros notables en los animales. Al menos, desde la ley de 2010 esto último es visible en los datos proporcionados por el ministerio, en 2009 solo se determinan los números y el campo de investigación en el que se utilizaron a los animales.



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