2 de noviembre de 2015

LAS LÁGRIMAS DE LAS DOS COREAS

J.C.Castro

“Papá, yo soy tu hijo”, así empezó el martes la conversación entre surcoreano Chae Hee-yang, de 65 años, y el norcoreano Chae Hoon-sik, de 88. Anteriormente y pese a los lazos familiares, ninguno de los dos se conocía. Hoon-sik tras la Guerra de Corea en los años 50 se quedó en el Norte de la península que conforma el territorio de las dos naciones, su hijo, de apenas un año, en el Sur. Las lágrimas fueron inevitables, pero no solo en las mejillas de este par de hombres, ya que el reencuentro entre las dos Coreas fue escenificado esta semana por nada menos que 389 surcoreanos y 141 norcoreanos.

Foto de uno de los reencuentros familiares ocurridos el mes pasado. EFE


Corea siempre fue un país o al menos un territorio histórico rodeado por dos gigantes como China y Japón, fronteriza por el Norte con Manchuria, un desierto sin valor hasta que se descubriera petróleo en su subsuelo y que fue objeto de una guerra entre rusos y japoneses. La verdad es que, siendo este un territorio rico y un punto fronterizo entre dos grandes potencias, amenazado, incluso por otras, aún, si cabe más grandes, su independencia siempre ha estado comprometida y la última vez que la consiguieron el precio a pagar fue muy alto.

Política Crítica

Formada por la unión de tres reinos creados, antes del nacimiento de Cristo por el emperador chino Han Wuti la historia de Corea ha sido un ir y venir de comerciantes y militares. Como punto fronterizo y último puerto antes de Japón la importancia estratégica del país nunca fue obviada, sin embargo, pese a todo, desde sus orígenes en muy pocos periodos de tiempo perdieron su independencia, siendo el último de estos impases el que ha originado la división, que ahora marca el funcionamiento del país.



“Nadie entre los coreanos residentes en España espera que estalle una guerra en Corea. (…) No puedo evitar reírme cuándo veo que un amigo mío ha hablado en Facebook acerca de la tensión en Corea. A parte de alguna provocación del Norte, lo único que nosotros queremos es que todo acabe”, señala Eubin Ko en Oh My News, el portal web con base en Corea del Sur y que en tiempos recientes se ha convertido en un referente mundial de lo que los investigadores han decidido llamar periodismo ciudadano.



El 22 de agosto de 1910 el Imperio de Japón invadió la península de Corea, era su cuarta acometida, tras varios intentos en el s.XVI, a diferencia de entonces, esta vez la superioridad militar nipona consiguió asentarse en el territorio continental, para desde ahí lanzar la invasión a China. El colonialismo japonés no ha pasado a la historia por ser uno de los más amables ni de los que mejor trataba a sus súbditos, es entonces cuando se crea un movimiento anticolonialista.

Con base en Shanghai, en 1919 se formó el Gobierno Provisional de la República de Corea en el Exilio, desde esta base maquinarían, con más insistencia en los años de la II Guerra Mundial, para intentar expulsar de la península las tropas de ocupación del ejército nipón. Sin embargo, pese a ser este el principal núcleo de resistencia, una vez Japón entró en la Guerra del Pacífico grupos guerrilleros empezaron a protagonizar importantes escaramuzas en el territorio hangul, el más popular y temido por la tropas japonesas era un tal Kim Il-Sung. Sí, el abuelo de Kim Yung-Un.

Alegoría a Kim Yung-Un

Cuando el octogenario Chae Hoon-Sik abrazó entre lágrimas y un poco de confusión a su hijo perdido ignoraba todo esto. Es muy posible, que este hombre, ya mayor, ni siquiera pensara en los motivos por los que su nación se separó y en los porqués él no ha podido ver a su hijo durante su infancia, su adolescencia, su juventud e, incluso, durante su edad adulta. La verdad, es que, las razones por las que aquel mundo bicéfalo de la posguerra y Guerra Fría decidió dividir el territorio de una nación siguen siendo incomprensibles, como lo fue el otorgar los dos estados que se formaron a dos dirigentes con pocos escrúpulos, que desde el primer momento se decidieron a eliminar cualquier rasgo de oposición, atengámonos al ya mencionado Kim Il-Sung y al anticomunista Shyngman Rhee. Desde la intolerancia y extremismo de ambas facciones los intentos de reunificación fracasaron y acabaron en una cruenta guerra, la primera en la que la ONU intervino de forma militar.

Han pasado más 60 años desde aquella guerra inacabada y que en Corea del Norte derivó hacia el comunismo juche, una desviación del leninismo en el que la defensa del territorio nacional es el principal objetivo del régimen, y en Corea del Sur hacia una democracia en la que el capitalismo ha tenido un fuerte impacto y que hoy es conocida en el extranjero por el nombre de las marcas de sus internacionales, por ejemplo, Samsung. Los extremos y el desarrollo de ambos países ha creado un gran desequilibrio económico entre los dos territorios y el armisticio lo único que hace es perpetuar una situación que en estos últimos tiempos es cuando han alcanzado más puntos comunes.

Pese a algunos desafíos, que no pasan más que por meras bravuconadas para ganarse el favor de los sectores más reaccionarios de ambos países las relaciones últimamente parecen haberse relajado y desde el comienzo del este siglo han sido 18 el total de veces que se han producido este tipo de viajes. Además, pese a que el año pasado Kim Young-Un canceló las visitas programadas, este año se llevarán a cabo dos viajes más.



La matanza de Gwangju es el suceso más oscuro de la historia reciente de Corea del Sur

Corea del Sur tiene cifradas en 10.000 el número de familias que se dividieron tras la guerra de los años 50. Sin embargo, las tensas relaciones, que por ningún lado hubo intención, hasta ahora, de calmar han propiciado que la mayoría de solicitantes para los viajes de reuniones familiares sean ya octogenarios.

La historia de Corea en el siglo XX es uno de esos cuentos que nunca acaban y en el que las diferencias políticas han creado unas diferencias económicas y sociales insalvables. Ancianos en sus últimos años de vida, luchan por conseguir volver a ver a sus seres más queridos. Pese al sentimiento nacional, todo parece discurrir de forma que la reunificación tendría un coste demasiado alto para la pequeña península, sin embargo, una apertura y el fin del hermetismo norcoreano haría posibles las necesarias relaciones entre los dos países.

Las negociaciones serán duras, pero poco a poco se va avanzando, por ejemplo, en 2003 la multinacional surcoreana Hyundai creó en Kaesong, Corea del Norte, un complejo tecnológico en el que asentar industrias nacionales y combatir la austeridad del régimen de norteño. En la actualidad, este ejemplo de colaboración ha dado en quiebra por las suspicacias entre ambos países y la negativa de Estados Unidos a considerar los productos de Kaesong como surcoreanos. En 2010, tras una nueva crisis en las relaciones se prohibió el paso a todo surcoreano que trabajase en las fábricas de la ciudad, por entonces se contaban 110 factorías y en ellas trabajaban juntos 42.000 norcoreanos con 400 de sus hermanos del Sur.



Kaesong no es solo una cuidada industrial, ahora en crisis, también se trata de una ciudad con un amplio bagaje histórico-cultural

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