25 de noviembre de 2015

¡QUÉ PRONTO ME OLVIDASTE!

Isabel Pérez Pérez

En el ring nos encontramos con cuatro hombres que superan la treintena. Todos del sexo masculino porque aquí la igualdad aún se está haciendo hueco, con dificultad. Un español (muy español y mucho español), un catalán carismático que parece ser su discípulo (aunque lo niega), un coletas con la vena hinchada que pretende acabar con la palabra más famosa de este año (¡casta!) y el moreno guaperas y socialista que tiene la dura misión de caer bien. Entre todo esto, solo a veces, se cuela un comunista malagueño queriendo hacer sitio a sus ideas que tan poca voz tienen. Puede ser el comienzo de un chiste pero (lejos de bromas) se tratan de los cabeza de partido que van a  enfrentarse en las próximas elecciones del 20 de diciembre.
elmundo.es
Desde el 2011 España es país de los populares. De nuevo ganaban las elecciones y esta vez con mayoría absoluta, 186 escaños. Han pasado muchas cosas en este tiempo pero el cabreo entre la población española es la tónica dominante de los últimos años de legislatura. La reforma laboral que serviría para "acabar con la rigidez del mercado de trabajo y sentar las bases para crear empleo estable" resultó ser  la excusa perfecta para facilitar despidos. El resultado no es muy sorprendente, según la última encuesta del INE, 436.000 parados menos que al comienzo de la legislatura (¡pobre de nosotros si no fuera así!) , dato al que hay que añadirle que la población activa (de 23,4 a 22,9 millones) se ha reducido desde el comienzo del gobierno de Rajoy. Las fuerzas para buscar empleo flaquean.

Los sindicatos, por su parte, también se hacen eco de esto y rompen el gran monumento que se intenta crear con la recuperación económica. CCOO y UGT señalan datos aportados en esta estadística: las mujeres también tienen que hacer frente a otro problema y es que los contratos sexistas y las ofertas precarias se han sumado a las trabas que ya sí por sí tienen a la hora de encontrar empleo. Se traduce en 90.200 desempleadas más desde el 2011.Todo un hito para destacar en los mítines.  Los falsos autónomos, que nos más que empleados de empresas trabajando de forma externa, es otra de las subidas  de las que el gobierno  presume.

Pero no hay que olvidar que a las gaviotas se les puso un cristal por delante. Gürtel, los papeles de Bárcenas, Operación Púnica, el caso de las tarjetas de Caja Madrid. Todos vinculados al Partido Popular y a cargos pertenecientes de este partido que aún hoy tienen un puesto en la formación. Todo esto se dejó entrever en las urnas las pasadas elecciones municipales, balanceándose el mito de que los populares no hacen autocrítica, por historia o por miedo a los partidos que no imponen "orden". Este ejercicio tan importante en la democracia fue llevado a cabo de manera mínima, pero fue un plebiscito para el 20-D y el fin de las mayorías absolutas que tanto daño han hecho.

Las últimas encuestas colocan en cabeza a los populares, seguidos de los socialistas. Lo clásico es lo más fiable para muchos a pesar de los batacazos pasados y presentes. Los novatos -Ciudadanos y Podemos -se pelean entre ellos para alcanzar el tercer puesto, a pesar de haber sido constantemente criticados, algo que con "los de siempre" no sucede con la dureza que se merece. Un balance que avecina tiempos de cambios, de nuevas oportunidades y de una pluralidad desconocida hasta entonces en este país. Esta novedad también se ve en el acercamiento a medios y a tecnologías: unos activos en cuentas de Twitter y en programas de televisión y otros a través de televisiones de plasma.

Las elecciones están cerca, demasiado cerca para las agrupaciones que se han equivocado y no les ha dado tiempo a enmendar sus errores y lejos para aquellos que han sufrido en su propia carne lo que realmente significa "crisis" y convivir con la política del rescate bancario. Para esas fechas debería de haber una serie de recomendaciones -recordatorios-  para evitar que, una vez más, se olviden los batacazos que se meten los políticos. Azules, rojos, verdes. Canarios, valencianos, catalanes, gallegos: todas las faltas y  los corruptos deben de ser castigados en las urnas y no en un tweet o en la barra de un bar. El cabreo ciudadano y la indignación es el motor de los cambios, y este país los necesita urgentemente. Además de memoria.

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