10 de diciembre de 2015

BENDITA PLURALIDAD, ANSIADA HONESTIDAD

Isabel Pérez Pérez

Después de cuatro años en los que miles de personas han dejado de creer en el funcionamiento del sistema, siguen sucediendo cosas que aportan  algo de luz a un panorama desolador.  La actividad política de este país se ha renovado de una manera rápida, abrumadora y emocionante. Rápida y abrumadora para todos aquellos que pensaban que el bipartidismo, que había parido la Transición, se quedaría por mucho más tiempo. Emocionante, a su vez, para aquellos jóvenes que siempre han entendido esta democracia como una mentira irremediable y que ven  reflejada su voz en partidos nuevos, aún limpios de corrupción.
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 Un debate a cuatro es el que ha producido el chispazo y ha hecho ver a los desencantados la época de cambio que está transcurriendo. Poco a poco  y aún con telarañas, pero (viendo el lado bueno) hay que señalar que se ha llevado a cabo un ejercicio democrático, al que muchos de los políticos españoles no estaban acostumbrados. Esa inmadurez en el diálogo se demostró con la ausencia (transitoria, no permanente) del Presidente del Gobierno, que delegó su poder de oratoria en una Soraya Sáenz achicada ante los casos de corrupción que le fueron recordados.

Otra ausencia-muy criticada en las redes y no tanto en los medios- fue la del secretario general de Izquierda Unida. El malagueño Alberto Garzón mostró su desacuerdo ante esta decisión por medio de Twitter, junto con el de muchos de sus seguidores. Resulta paradójico que el segundo mejor político valorado en este país (según datos del CIS) no pueda defender su postura en un debate innovador y del cambio. Ya se sabe cómo va lo de palacio. Los nuevos, los de la regeneración que sí pudieron estar presentes, arrinconaron a las agrupaciones  encorsetadas del bipartidismo español, ayudados por esa verbosidad fluida que han practicando acudiendo de plató en plató. Unos mejor que otros, y es que se empieza a notar ya el desgaste a causa de las campañas.

Existe un lado oscuro de todo esto: faltan propuestas. Como de costumbre hay palabras pero no contenido, y así lo demostró la Vicepresidenta cuando se abrió el tema de la violencia de género. Su cara mostraba indignación, enfado y el lógico (pero no siempre presente) apoyo a las víctimas.  En el debate no se dijo, pero durante esta legislatura se han reducido las ayudas  de protección a las víctimas en un 21% y un 50% en los servicios de ayuda de las Comunidades Autónomas. Estos datos se han denunciado desde Amnistía Internacional, aunque resultan irrelevantes cuando hay que poner cara amarga en solidaridad con las víctimas. ¿Dónde están las soluciones del partido?
Hay  temas que por su novedad afectan de manera más eminente. Los datos se tapan, se adornan y se camuflan pero esta es la verdad: desde el año  2012, 525.358 jóvenes de entre  18 y 35 años han abandonado el país. Para vergüenza de los que lucharon por conseguir derechos sociales y libertades básicas, algunos se han tomado la osadía de pisotear todos estos logros. Dejar atrás familia, amigos y la ilusión de crecer  personal  y profesionalmente en tu propio país. Se cierran puertas  que tienen que abrirse ya, con urgencia.
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Los que aún han resistido y se han quedado aquí reparten sus preferencias entre  los cuatro partidos más representativos. Ciudadanos encabeza la lista  con  el apoyo  de un 14,2% de los jóvenes de entre 18 y 24, seguido de PSOE, Podemos y PP.  Los jóvenes en paro o estudiantes se decantan por el Sí se puede, mientras que los que trabajan se rinden ante el carisma de Rivera  y su contrato único. Una propuesta que algunos la defienden como una medida para acabar con la dualidad que existe en el mercado laboral actual y que, para otros, se traduce en una disminución de las indemnizaciones por despido. Como modelo a seguir se propone a un país  mayormente gobernado desde la II Guerra Mundial por fuerzas de izquierdas: Dinamarca. La  disimilitud entre España y este país es la gran seguridad y protección social que recibe el trabajador en el país escandinavo. Además de tener uno de los sueldos más elevados de Europa y un enorme desarrollo de los derechos públicos. Parecido a España, ¿no?

Después de dos horas intensas de debate, de miedos por las acusaciones de corrupción, de nervios, de sudores y de escasa parcialidad en algunos, cambiaron mucho las tornas. Quizás fue el "minuto decisivo" de Iglesias -comparado en la red con discursos de Maduro- el que hizo que 4 millones de ciudadanos consolidaran sus votos y fue el discurso vacío de contenido de Sáenz el que hiciera que 4,5 perdieran la confianza en los populares.  No hay nada decidido con  un elevado número de 36,2% de indecisos, muchos de ellos ex votantes del PP (indecisos entre su rival del bipartidismo y C´s) y los ex votantes del PSOE (de debaten entre Podemos y C´s).

Hay temas que se van olvidando y que pesan día a día.  Jóvenes que se van y trabajos que se siguen destruyendo. Maltratos, servicios de sanidad excluyentes, odio a los refugiados, juegos ideológicos en la educación. Sobre la mesa propuestas enriquecedoras -que a veces quedan en el aire- al lado de otras carentes de sentido desde un principio. Bendita pluralidad, ansiada honestidad ciudadana. Este país necesita desintoxicarse lo antes posible, necesita jóvenes que se sientan orgullosos de las oportunidades laborales que aquí encuentran, se necesitan libertades perdidas y derechos borrados. ¿Es la hora del cambio? ¿Se volverá a creer en la política? Se admiten apuestas. Y votos.

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