8 de diciembre de 2015

LAS OPCIONES DEL MAÑANA

Rosa Martín

El 20 de diciembre se celebra un acontecimiento extraordinario: la fiesta de la democracia. Muchos esperan de estas próximas elecciones un cambio que solucione los problemas que los españoles sufren en la actualidad. Los candidatos son conocidos por todos pero ¿tienen claro los ciudadanos quiénes son esos que les quieren gobernar?
Logos de los principales partidos // wikipedia.org
Estos comicios han quedado reducidos a cuatro por unos medios de comunicación que centran sus esfuerzos en los favoritos de la calle
Cuatro protagonistas en un escenario con tantos actores y tantas tramas que es imposible conocerlo todo. 

La naturalidad no es una palabra que pueda acompañar a nuestro actual presidente Mariano Rajoy. Sin un papel delante no se sabe defender y un plasma le jugó una mala pasada cuando el país necesitaba un poder fuerte que diese explicaciones. De forma cobarde se ausenta de todos los debates. A pesar de ello, las encuestas siguen colocando a su partido como al más votado y en el caso de pactar repetiría como máxima autoridad. ¿Qué tiene este gallego para seguir conquistando a la mayoría (que no absoluta)? Sabemos que no es por su programa.

Su principal opositor si de algo puede presumir es de haberse ganado el papel del más guapo de la carrera hacia la Moncloa. Pedro Sánchez, candidato por el Partido Socialista, es la nueva apuesta de una oposición que no levanta cabeza desde que Zapatero adelantó las elecciones arruinado por una “desaceleración económica”. Lejos quedaron las políticas sociales alabadas hoy del ex presidente, Sánchez se presenta con pies de plomo y políticas económicas que no prometen un futuro esperanzador. Más consciente que sus predecesores de la realidad no habla de bajada de impuestos y cuenta con medidas impopulares desde una segunda posición en las encuestas que se tambalea

Y empeñado en situarse en el centro Albert Rivera. Inspirándose en uno de los emblemas políticos del país: Adolfo Suarez. Está dispuesto a llevar cabo un cambio político con el mismo éxito que su modelo, se presenta como una novedad con años de experiencia.  Y con ideas de centro-derecha se ha infiltrado en la izquierda.
Lo que es cierto es que se ha colado en el voto de miles de españoles a través de naturalidad, salir en televisión a todas horas y propuestas de difícil calificación. Si las encuestas están en lo cierto, es el mayor contrincante de los socialistas e incluso de los populares. A la cabeza en la valoración de los líderes políticos, este joven catalán se ha propuesto cambiar el panorama aunque muchos lo tachen de ser una cara nueva de una ideología de toda la vida.

Por último, el más diferente entre todos los candidatos. La representación de la revolución de un pueblo cansado de sus mandatarios: Pablo Iglesias
Cuando  ocurrió el 15-M, o el movimiento de los indignados, una de las críticas que más se pudo escuchar hacia ellos fue: “deberían abandonar la calle, organizarse y tomar el poder”.  Hoy cuatro años después un partido político pretende representar lo que en esos días se revindicaba entonces.
Y, a la cabeza de todo, la coleta más famosa de España. Iglesias, se ha convertido en el líder del partido político más controvertido. 
La falta de experiencia como político le juega una mala pasada a la hora de conseguir el voto de los más experimentados. Eso unido a sus excentricidades (por más que lo defiendan, ir regalando series a monarcas está fuera de lugar), la mala fama de algunos de su compañeros o la soberbia que se gasta en algunos momentos hacen de él un líder difícil de elegir para parte del país.

Y fuera del escenario político creado por los medios pero dentro de la realidad, un moderno Garzón que lucha por una Izquierda Unida arrasada por las regionales y locales que busca su voz donde retumba menos que en los medios de masas. Y aquel que salió detrás de Rosa y defiende el rosa en UPyD, un partido que tuvo que aterrizar de emergencia antes de salir de la terminal.

Si de algo podemos estar seguros es que el bipartidismo ha desaparecido por lo menos durante los próximos cuatro años. 
Una función que está a punto de comenzar y que promete demasiado. Cojan sus entradas, tomen asiento y asistan a una de las legislaturas que harán historia (eso se lo prometo). 
Y no se olviden de votar.

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