16 de febrero de 2016

POR UNA VEZ NO PASA NADA...

Cristina Palacio 

¿Por qué se da tanta importancia a la violencia de género? Cada día se dedican páginas completas en los periódicos, horas en las noticias o reportajes como el del pasado domingo 7 de febrero, cuando Salvados estrenó su novena temporada. El tema siempre activo, y que no parece que vaya a caducar pronto, sigue vigente en nuestro día a día, si bien es cierto no queda del todo claro lo que esto es y acarrea. Las palabras son un verdadero embrollo. Feminismo, machismo, sexismo.
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La violencia de género, a pesar de que, por su terminología parezca la violencia ejercida de hombres a mujeres y también viceversa, no es entendido como tal. La violencia de género es únicamente violencia de hombres a mujeres, lo cual es tachado de discriminación hacia los hombres. Lo cierto es que las mujeres están relegadas al sexo masculino no solo en violencia como tal, sino también en ámbitos como economía o publicidad. De todos modos, centrándonos en la palabra violencia, hemos de entender que no es únicamente golpes, sino humillaciones, insultos… El número de mujeres que mueren cada año por estas razones asciende a cifras realmente preocupantes por lo que está justificado que “violencia de género” aluda a la discriminación de las mujeres por parte de los hombres. 

Con ello no se quita peso a que los hombres puedan morir también en manos de sus parejas, sin embargo el número es notablemente más bajo. Es más, ni siquiera existen estadísticas de los hombres  asesinados por mujeres. Una noticia que corre como la pólvora son los “30 hombres asesinados en manos de sus parejas” y que “nadie habla sobre ello”. Esto se repite año tras año y tampoco debemos creer en su totalidad estos datos, puesto que pueden estar manipulados. Los hombres mueren, pero ¿les matan las mujeres? Añadimos un nuevo término con todo esto: violencia doméstica. Pueden morir en manos de sus hijos, padres, hermanos o de sí mismos, por lo que se utilizan unos datos erróneos, atribuyendo cifras de violencia doméstica a violencia de género, creándonos confusión. En 2009 hubo 4 casos de violencia doméstica, que no violencia de género. 

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Entonces las mujeres somos unas feministas porque no pensamos en la discriminación hacia los hombres y nos creemos superiores. No. El feminismo es uno de los términos peor utilizados de nuestra lengua. Según la RAE el feminismo es “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”, por lo tanto hay mujeres y hombres feministas que abogan por la paridad de género. Se trata de elevar a la mujer en el mismo pódium que el hombre, ya que vivimos en una sociedad patriarcal donde él parece estar por encima en muchos aspectos, como el económico ya mencionado anteriormente. 
Pensar que feminismo es la superioridad de la mujer tiene sentido si pensamos en el término “machismo” que, ahora sí, es la actitud de superioridad ejercida por el hombre por lo que no podemos catalogarlos como términos contrarios. En lo relativo a esta clara diferenciación podemos aludir al término “sexismo” como la discriminación de las personas por ser de distinto sexo.

Con toda la terminología descifrada podemos hablar de Marina Marroquí, la protagonista del programa de Salvados relativo a la violencia de género. La joven de 29 años mantuvo una larga y ardua relación con una pareja que la maltrataba tanto física como psicológicamente. Sin embargo, los golpes no los propiciaba en zonas visibles, por lo que, con el tiempo, Marina fue aceptando que eso era lo que le había tocado vivir y nunca se atrevió a compartirlo, ni siquiera con su entorno más allegado. La entrevista se desencadenó en un ambiente distendido y la joven contó su vivencia de forma clara, humana y más bien humorística. 

Tras salir de ese pozo que veía sin salida confiesa tener secuelas tanto físicas como psicológicas de todos esos años de tortura. Su experiencia sirve para ayudar a otras personas, jóvenes -y no tan jóvenes- que puedan estar en su situación, a las que les recomienda no seguir sus pasos y denunciar todo lo ocurrido. 
Lo cierto es que Marina Marroquí es solo una persona más, una superviviente (y no una víctima) más, como ella se caracteriza a sí misma y a todas las mujeres que consiguen seguir adelante. España está aún en proceso de entendimiento de esta problemática, de este asunto social que nos afecta a todos. Hay muchas Marinas Marroquí, algunas en nuestro ámbito más cercano, las cuales no deberían avergonzarse o sentir miedo al denunciar el padecimiento de estos abusos. Al contrario, somos nosotros quienes deberíamos sentirlo, por educar hombres capaces de desarrollar estos actos denigrantes.


Ya no nos afecta ver en las noticias “una mujer muere en manos de su pareja”. Hay que cambiar esa idea, aceptar que la violencia está ahí pero con total constancia de su factible modificación, aunque, como dice Marina, acabemos de empezar. Cae por su propio peso la pregunta del porqué la ingente importancia de este tema.

1 comentarios:

Marcos dijo...

Jajaj hola Cristina, soy Marcos.
Menudo problema el de la violencia doméstica. Personalmente, creo que nuestra generación ya no tendrá ese problema; por lo menos en mi entorno, hay bastante rechazo hacia estas acciones. La denuncia y el amparo a la víctima, sea hombre o mujer, debería ser el ABC para paliar el problema.

Excelente la introducción que haces al principio: ya me he dado cuenta que hay gente que dice ser feminista y que en realidad son tan brutos y radicales como los machistas, pero esta vez en el otro extremo.

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