10 de marzo de 2016

LA PARODIA NACIONAL

Isabel Pérez Pérez

Parece una gran broma, pero si miramos las noticias diariamente apenas hay motivos por los que afrontar un futuro con positividad, ¿se han cargado nuestra esperanza? Tanta información a veces no es sinónimo de libertad, y lo único que consigue es provocar cabreo y un estado de pasotismo después, resignación pura. Las novedades parecen sacadas de un monólogo de mal gusto que, por desgracia, no acaban con el jolgorio y el aplauso masivo, solo con el de unos pocos.

Nos despertamos con los mensajesde apoyo por parte de los reyes de España a Javier López Madrid, uno de esos afortunados que cumplieron el sueño de toda adolescente: una tarjeta  sin límite para gastar en todo. Ropa, restaurantes, marroquinería… como una teenager más. Los mencionados mensajes se enviaron vía Whatsapp  en un grupo formado por Letizia, Felipe y López Madrid, después de que pasaran cinco días del estallido de la exclusiva y del escándalo.
Fue Letizia quien escribió "Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso compi yogui (miss you!!!)". Un mensaje común entre amigos, un apoyo entre colegas que practican yoga y siguen con la filosofía de equilibrio, paz y verdad.  ¿Ha distorsionado la reina los principios de esta práctica o he sido yo que me los apunté mal? Equilibrio y verdad es que López Madrid gastara 34.807 de euros con una tarjeta opaca de Caja Madrid. Aquí algo no me encaja…

Esto solo acaba de empezar.  Inditex, la compañía textil más grande del mundo (dueña de Zara) ha ganado 20.900 millones euros, un 15% más que en el 2014. La empresa que más define lo que significa marca España hace números records a cada año, llevando a nuestro país a  lo más alto de los ránkings de riqueza. Jordi Évole sacó a la vista de todos algo que siempre se había visto por la mirilla, la explotación de personas detrás de la fabricación de ropa de la organización. Riqueza a costa de sufrimiento, de necesidad y de la ignorancia de la gente que no tiene a acceso a datos, a cifras y a lo que simboliza aquí una prenda de ropa. Siempre felicidad, por desgracia. Ante las excusas de los más apoderados de la empresa, las horas, los días y los años van pasando sin que nada cambie. Todos nos hemos subido al carro de la capitalización y el consumismo violento y egoísta.

Seguimos: esta última cualidad se ha visto en el recibimiento que hemos hecho de los refugiados. Hace algunos meses, cuando en todos los telediarios veíamos el sufrimiento de los que huían de la guerra, cuando la imagen de Aylan cubría los muros de Facebook, ahí sí estábamos dispuestos a todo. El Gobierno preveía acoger a más de 16.000 personas  y medio año después solo hemos recibido a 18. Una cifra ridícula que proviene de los repartos que hizo Europa entre varios de sus países. La palabra repartos tratándose de personas ya da vergüenza ajena. Un apunte: los sirios pelean con 50 grados bajo cero por mantener su dignidad y su vida firme.

Aquí la situación política no se libra de críticas. Un circo fuera de lo común y falto de sentido social, aunque muchos busquen el mejor chascarrillo para salir en la prensa o en la televisión los primeros se olvidan que lo único que consiguen es ser más ridículos. Impera el egoísmo, la ridiculez y el despotismo. Reyes al lado de lo corrupto y millones de personas pisando la dignidad de otros tantos. Mejor no mirar demasiado, no vaya a ser que caigamos enfermos de cabreos… ¿Alguien da más?

0 comentarios:

Publicar un comentario