29 de marzo de 2016

TACHAME DE LO QUE QUIERAS, PERO A MI ME GUSTA LA SEMANA SANTA.


Silencio, penitencia, respeto y tradición han reinado durante esta semana santa de Valladolid. Con el cielo despejado, la capital castellanoleonesa ha podido disfrutar de su tradicional Semana Santa. Siendo  un acontecimiento de gran importancia religiosa y de excepcional  valor artístico y estético, la Pascua de Valladolid ha sido declarada de Interés Turístico Internacional. Tradición nacida el 16 de marzo de 1498 e impulsada  en   1923 por el Arzobispo Gandásegui quien fomentó la recuperación de las procesiones y la creación de nuevas cofradías.

Cristo atado a la columna en un momento de la Procesión General de Viernes Santo en Valladolid.| www.elmundo.es


Valladolid, que con sus actos procesiones y ceremonias ha vuelto una vez más a embrujar bajo el ya característico olor a incienso a miles de fieles y visitantes por sus calles y rincones. Durante estos días de pasión, esta capital de la tapa se convierte en un auténtico museo al aire libre. Fiel o no fiel, creyente o no creyente, todos acompañan a cerca de 13.000 cofrades que salen a la calle acompañando en procesión a tallas de los grandes imagineros, como Juan de Juni o Gregorio Fernández.

Con redoble de tambor acompañado de la corneta comienza la tradición. Año tras año, no importa la espera, haga frio y calor los vallisoletanos salen a pie de calle a admirar y a rendir culto. Ya sea Cristo Atado a la Columna bajo la Marcha Real, las estaciones del  Vía Crucis  o el Encuentro entre la Virgen de las Angustias y el Cristo camino del Calvario bajo el himno nacional, la devoción y la sobriedad entre los habitantes y visitantes de la ciudad gobernaban las calles.


Realizar año tras año la misma ceremonia, los mismos pasos, la misma ciudad, pero emocionarte como la primera vez. No son pocos los que rechazan este tipo de costumbres que aun reinan en España, vayas al lugar que vayas. Tachadnos  de hipócritas por no creer y gustarnos estas fiestas , acusadnos de “derechistas” por tener apego a una imagen religiosa  pero si una tradición es capaz de reunir  bajo el fervor y el recogimiento a miles de personas ¿por qué cambiarlo?

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